sábado, 31 de diciembre de 2011

en este año que comienza


Ojalá se cumpla TU DESEO.
Ese que te mantiene el corazón calentito,
el que te habla bajito desde lo más profundo de ti esperando florecer,
el que pinta una sonrisa en tu cara cuando nadie te mira
y hace que te pongas a tararear melodías inventadas
y tus pies dancen nuevos pasos para seguir el son de tu alma.
Ojalá dentro de un año puedas decir que en 2012 encontraste tu camino
y que lo recorres acompañada por gente que te ama
y a la que amas con locura.
Con la locura de la que sabe que no hay deseo inalcanzable
si nos atrevemos a creer que es posible.

lunes, 26 de diciembre de 2011

un año


Me miro al espejo y no me reconozco. Estoy igual que hace dos años. Quizá con alguna cana más, alguna estría y alguna arruga. Pero me miro y me veo igual que hace 2 años y me cuesta reconocer en el espejo a la mujer que soy ahora.
La línea alba desapareció hace meses, el vientre vuelve a estar plano, mis pechos vuelven a ser pequeños. Y sin embargo yo me siento amplia, mucho más grande y firme. Siento que mi corazón late más fuerte y más vivo en el pecho, que mi regazo se ha ensanchado para acoger a mi hijo, que mis pechos estallan de vida, que mis brazos son más fuertes y mis pasos más flexibles y seguros.
Un año. Ha pasado en un suspiro. 365 días intensos. Cada uno de ellos me he dejado seducir por la magia de la Vida, cada uno de ellos ha merecido ser vivido.
He aprendido tantas cosas, he vivido tantos momentos inolvidables, que me siento renacida. Soy la misma que hace un año. Y soy distinta.

No me salen las palabras para enumerar todos los sentimientos que me embargan. Me salen caricias y besos, miradas y guiños, abrazos y piel, mucha piel.
Si tuviera que quedarme con una palabra para definir este año elegiría asombro. Porque así es como me he sentido cada día, asombrada por la maravilla de la vida, asombrada de haber gestado un ser, de haberlo parido, de haberlo acompañado durante su primer año de vida.
Asombrada por las ganas de vida de este pequeño ser, por su la capacidad para observar, aprender y crecer cada día, conquistando el mundo con su maravillosa sonrisa, sus inquietas manitas y sus ojos color mar y cielo.
Asombrada con la sencillez de las cosas realmente importantes, con como fluye la vida y el amor si se lo permito, con la aventura que se esconde en cada momento cotidiano.

Hoy cumplo un año en este nuevo viaje, el más apasionante de todos los que he emprendido hasta ahora,  y sólo puedo desear que dure muchos, muchos años más.  Y que los seres que amo nos acompañen en esta travesía.

viernes, 23 de diciembre de 2011

espíritu navideño


Cuando llegan estas fechas comienzo a sentir en las tripas el cosquilleo navideño.
Al principio casi siempre me da pereza, incluso me enfurruño con el despilfarro energético de las luces y los adornos, el bombardeo publicitario, las colas en las tiendas, los compromisos sociales, las comidas indigestas…
Al final acabo rindiéndome al espíritu navideño. Porque más allá de las formas me gusta el fondo de la navidad.
Para mí la navidad es un tiempo de tribu, de reunión familiar, de recordar raíces y tradiciones, de olores, sabores, sonidos de mi infancia. Una ocasión para embellecer la casa, preparar con esmero platos sabrosos para la familia, de contactar con antiguos amigos, buscar un detalle para regalar a la gente que quiero, de sentir alegría y ganas de compartir(me)
En navidad rescato a la niña que hay en mí y vuelvo a sumergirme en la magia de Papa Nöel, de Los Reyes, del Olentzero. Vuelvo a sentirme ilusionada con las cosas sencillas de la vida, a creer que con un poco de buena voluntad por parte de todos nosotros el mundo puede ser un lugar más amable y generoso, lleno de risa, de ganas de compartir, de calor de hogar.
Sí, me gusta la navidad.
Ojalá ese espíritu navideño de paz, amor y buena voluntad se extienda al resto del año.

Felices fiestas a tod@s!

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Yo pido a #PapaConcilia


Querido #PapaConcilia,
Este año tengo un par de cosillas importantes que pedirte y he pensado que de todos los currantes del business navideño eres tú, por Papá y currela, el que mejor vas a entender mis deseos.
No sé como os las apañáis Mama Nöel y tu para mantener un negocio próspero y cuidar de todos los Elfos, he oído que por esos lares norteños es más fácil conciliar familia y trabajo, lamentablemente por aquí las cosas están complicadas.

Imagino que, por las cartas de nuestros hijos, ya te habrás enterado que los peques pasan cada vez más tiempo solos mientras nosotros nos afanamos por sacar unos dinerillos para ir viviendo.
Seguro que ya estás al tanto de que no podrán disfrutar de muchos de los regalos que les traigas hasta pasadas estas fiestas, ya que como nosotros no tenemos vacaciones ellos tendrán que pasar el día en los esplais o, si tienen suerte, en casa de los abuelos.
Probablemente muchos te habrán pedido juguetes para entretenerse por la tarde al salir del cole mientras esperan que los mayores lleguemos a casa para darles el beso de buenas noches.
Y apuesto que todos te han pedido, aunque sea en bajito, tener a papá y a mamá cerquita cada día con tiempo y ganas para jugar con ellos.

Pero bueno, a lo que iba, este año quiero pedirte trabajo para que tod@s podamos vivir dignamente Y tiempo para disfrutar con nuestras familias. Te pongo la Y en mayúscula para que no haya equívocos, ya que el uno sin el otro no me sirve de mucho.
Ya me gustaría ser un poco más concreta para facilitarte la labor pero la verdad es que, por muchas vueltas que le he dado al tema, no he conseguido encontrar la fórmula magistral  con la que empaquetar este regalo para poderlo compartir con tod@s y que tod@s salgamos ganando.
Seguro que haberla hayla y he pensado que tú, que ya tienes una edad y que viajas por todo el  mundo, quizá puedas encontrar la manera para que este año podamos elegir no tener que elegir.
Me han contado otras mamás que también te han escrito pidiéndote cosas parecidas, quizá entre unas y otras te demos ideas y consigas  encontrar la manera de hacer realidad nuestros sueños.

En fin, ya no me enrollo más que sé que tienes muchas cartas por leer estos días y  no quiero ser yo la que te impida que te vayas a comer con tu señora y los peques.
Abrazos ilusionados,
MaGiA

Pdta:
Por cierto, los turrones y el vinito caliente puedes tomártelos en las casitas que quieras, el paquete, para no liarte mucho, nos lo puedes dejar directamente en la chimenea de La Moncloa, que el día 27 pasaremos a recogerlo.

¡Recuerdos a Mamá Nöel de la tribu 2.0!

martes, 20 de diciembre de 2011

Primera Jornada sobre Crianza en Red


A través de Ileana de Tenemos Tetas me ha llegado la convocatoria de la Editoria Ob Stare para la Primera Jornada de Foros, Blogs y espacios de apoyo virtual CRIANZA EN RED, el próximo 17 de marzo en Barcelona.
Me gustaría tanto poneros cara a tantas mamis a las que sigo cada día a través de la red que no he querido resistirme a compartir el evento.
Toda la información para participar la podéis encontrar en el post de Ileana.
 
¡Nos vemos en San Patricio en Barcelona!

sábado, 17 de diciembre de 2011

¿A dónde irán los besos?


Esto me pasa por abrir la boca antes de tiempo… “¡Qué bien, vamos a pasar el primer año sin pillar ningún virus!” Pues parece que nené me escuchó y debió pensar que se estaba perdiendo algo interesante, así que puso remedio rápidamente y… ¡virus intestinal al canto!. 
Cinco días de malestar, llanto y teta a demanda, cambiando pañales directamente en la bañera, cosa que aprovechábamos para bajarle la fiebre. Cinco noches casi sin dormir, velando su sueño, volviendo a tenerle en mi regazo constantemente, como cuando era un bebito. Por suerte, o porque nené apunta maneras de estratega, el desaguisado me pilló de vacaciones y pude dedicarme a él por completo y pasar el trago sin el añadido de tener que abandonar a mis dos hombres a su suerte mientras salía a trabajar.
Y cuando estábamos comenzando a levantar cabeza, no sé si porque tenía las defensas bajas o porque decidió que ya de hacerlo, armarla a lo grande… ¡catarrazo… acompañado de salida de dos muelas!
Y ahí ya nos caímos con todo el equipo. ¿Pero que tienen los virus de estos pequeños que dejan a los mayores baldaos? ¡Por favor! ¡Hacía años que yo no pillaba un gripazo de tamaña categoría! Me he fundido una caja de pañuelos tamaño industrial y dos botes de ExpectoDhu.
Ahora, lo peor de estos últimos días no ha sido verle enfermito y no poder hacer nada para aliviar su malestar, no ha sido la falta de sueño, ni siquiera estar congestionada al punto que me salieran mocos hasta por los ojos… lo peor ha sido que con la fiebre me salió un herpes labial y para no pegárselo he tenido que estar dos días sin besarle.
“A donde irán los besos que guardamos, que no damos
donde se va ese abrazo si no llegas nunca a darlo”
Victor Manuel
¡Dos días sin besar a nené, sin hacerle pedorretas, sin darle mordisquitos! Os juro que casi me da un mal.
¿Habéis contado la cantidad de besos que les dais a los peques en un día? Yo lo he hecho estos días, y sin considerarme especialmente besucona, me he juntado con docenas de besos en los labios esperando turno para ser regalados.
Y aunque no es lo mismo y espero que el gripazo pase en breve y pueda resarcirme, yo he aprendido a hacer pedorretas a través de la ropa y nené a tirar besitos con la mano. 

domingo, 20 de noviembre de 2011

de comienzos y finales


El tiempo es algo curioso. Un día eres parte de una pareja y, un segundo y dos rayitas rosas después, te has convertido en una familia. A partir de ahí el tiempo toma una nueva dimensión.
Para comenzar comienzas a contarlo en semanas: llegas ilusionada a la eco de las 12 semanas y comienzas la cuenta atrás hasta la 40, intentando cuadrar en tu pensamiento semanas y meses. Pasas noches ilusionada, soñando como será, cuál será el día de su nacimiento, hasta que un día sientes que ha llegado el momento y en unas horas pasas de estar embarazadísima a tener un bebé en los brazos.

Y ahí el tiempo da nuevamente un vuelco: los días y las noches se mezclan y, durante semanas te olvidas del reloj y entras en un limbo de tiempo algodonoso, de tetadas, sonrisas, llantos, juegos, pañales y mimos eternos. No sabes qué hora es y la verdad es que te importa un carajo.
Y van pasando los días, los ritmos se van ajustando a algo ligeramente parecido a lo que eran antes, comienzas a percatarte de los amaneceres y los anocheceres, empiezas a tener unas pautas reconocibles en el día,  y de repente, sin saber cómo han pasado 16 semanas y tienes que volver al mundo del reloj, lo cual es como aterrizar en medio de un desfile marcial después de un after festivalero.

Nuevamente recolocas tu reloj interno, haces malabares para cuadrar a kronos y kairos y con un poco de suerte te divides en dos sin caer en una esquizofrenia profunda. Retomas los horarios de entradas y salidas, corriendo de un lado a otro para no llegar tarde a las diferentes citas, e intentas encontrar cada día un rato para sumergirte de nuevo en ese universo en el que el tiempo se mide en cosquillas, en risas, en cuentos, en juegos… Con mucha suerte y voluntad felizmente consigues permanecer un poquito más en ese mundo de tiempos elásticos.

Y un día, pasados varios meses, porque para entonces ya has vuelto a contar el tiempo en meses, te das cuenta que tu bebé está dejando de ser bebé, que las sonrisas ya son carcajadas, que los balbuceos comienzan a formar palabras, que ya no permanece horas en tus brazos sino que se gira, se sienta, gatea y comienza a dar sus primeros pasos.
Un día de estos, miras las fotos de recién parida, de recién nacido, y te das cuenta de cómo ha pasado el tiempo, como se ha escurrido entre los dedos sin que te dieras ni cuenta.

Y así vas quemando etapas, la vida sigue fluyendo, igual que siempre. O casi.
Aunque parezca que has vuelto a la rutina, que los días vuelven a ser ordenadamente iguales, ya no vuelven a ser como antes. Vives cada día intensamente, porque cada día hay nuevos descubrimientos y sabes que mañana será diferente, que estos momentos nunca volverán y que merece la pena disfrutarlos intensamente. No sabes cómo has adquirido esa habilidad para desapegarte, para entregarte al momento, para atesorar los movimientos únicos que vienen y van, para fluir con los acontecimientos y reinventar las rutinas a cada instante.
Y te recuerdas vagamente de niña, cuando no entendías el reloj de los adultos, cuando la hora no importaba, porque un rato duraba las horas que te sentabas a mirar los renacuajos moverse en la charca y una eternidad era lo que tardaba mamá en acudir junto a tu cama cuando la llamabas por la noche.
Añoro esos tiempos porque lamentablemente ahora el tiempo sí que importa, de momento sí que vivo sujeta al reloj y solo tengo 24 horas.


El otoño ha traído consigo un montón de cambios a nuestras vidas. Después de 6 meses de reincorporarme al trabajo finalmente han comenzado a devolverme mis funciones, por lo que mis mañanas vuelven a estar llenas. Por las tardes hemos retomado los encuentros en el grupo de crianza y está siendo divertido y enriquecedor.
Y en este nuevo ciclo, con trajín agotador, por el momento no consigo escatimarle al reloj el rato que necesito para dedicárselo al blog.
Estas últimas semanas he intentado aferrarme a este espacio virtual, de dedicarle el tiempo que me apetecía, de sacar unos minutos para estar con vosotras, para contaros, para escucharos. Finalmente he reconocido que ahora no es posible, que ahora tocan otras cosas.
Así que hoy os escribo para deciros que por un tiempito estaré ausente, sumergida en esta nueva etapa. No sé si serán días o semanas, sé que espero que sea breve porque he disfrutado mucho estos meses (¡6 meses!)  y ya os estoy echando de menos.
Mientras tanto… ¡abrazos llenos de abrazos!

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Conciliación Real ¡Ya!: creando una nueva realidad


No iba a escribir un post al respecto porque creo que a estas alturas es de sobra sabido por tod@s que el movimiento Conciliación Real ¡YA! además de página en FaceBook y BLOG tiene WEB propia.
No es que no me parezca importante, todo lo contrario, sino más bien que no me parecía necesario, no sabía que podía yo añadir a todo lo que ya se ha escrito.

Pues bien… ¡craso error! Mientras existan mujeres y hombres que nos veamos obligados a elegir entre una vida familiar y un trabajo, mientras existan bebes y niños que sufran desamparo y soledad emocional durante los primeros meses de vida porque sus m(p)adres necesitamos ausentarnos de su lado durante interminables jornadas laborales para sobrevivir… será necesario que hablemos de Conciliación Real ¡YA!

Agradezco a todas las mujeres y hombres que llevan semanas dedicando ilusión, energía, tiempo y esfuerzo a un proyecto del que vamos a beneficiarnos tod@s como personas y como sociedad.

Ell@s han recogido las voces de muchos de nosotr@s y han plantado las semillas de un sueño. Ahora nos toca a nosotr@s mimarlo, regarlo, difundirlo, darle voz y cuerpo, hacerlo crecer hasta que su clamor y su presencia sean tan fuertes en nuestra sociedad, que nos resulte imposible seguir obviando el problema y entre todos encontremos la forma de integrar la familia y el trabajo.

Puede parecer lejano o imposible, probablemente también se lo parecería a M. Luther King cuando dio su discurso "Yo tengo un sueño" en 1963…

domingo, 6 de noviembre de 2011

Una Nueva Maternidad

La semana pasada acabé de leer “Una Nueva Maternidad”. En lugar de devorarlo de una sentada he ido leyendo un capitulo al día para deleitarme y tener espacio para meditar sobre lo leído.
He reído, he llorado, me he emocionado y me sentido identificada en prácticamente todos los textos.
Ha sido especialmente emotivo reencontrarme con un par de post que leí en la web hace varios años, que me dejaron huella y a los que les había perdido la pista.

He visto reflejadas casi todas mis inquietudes sobre la maternidad y la crianza. Algunas directamente relacionadas con la forma que hemos elegido para gestar y criar a nené: la concepción consciente, el parto respetado, la lactancia, el piel con  piel, el porteo, el colecho, la educación desde el respeto… Otras sobre los cambios que para mí a supuesto  nacer como madre: la revolución espiritual femenina, el reencuentro con mi cuerpo, el aceptar y reconocer y acoger a mi niña herida y mi sombra… Otras sobre la sociedad en la que vivimos: conciliación laboral, reparto de tareas, economía, consumismo, eco feminismo, enfoque adultocéntrico…

Hoy he comenzado a leerlo de nuevo. Esta vez con boli en mano para hacer anotaciones al margen porque he decidido que lo voy a customizar y se lo voy a regalar a nené.
Lo voy a meter en su “caja del tiempo” para que, si algún día quiere saber cómo era el mundo cuando él era bebé y yo madre, pueda leerlo con sus propios ojos, más allá de los velos de mi memoria.

Y espero cuando lo lea (si lo hace) este tiempo le resulte tan increíble como cuando yo pienso en mi propia infancia cuando mi madre, como otras muchas mujeres, no trabajaba porque “las mujeres casadas respetables no hacen eso” y  los padres “no hacían cosas de mujeres”, cuando éramos más de 40 niños por aula y la profe te soltaba sin pestañear un tortazo “por tu bien”, cuando… ¡no había tele en color y mucho menos ordenador o teléfono móvil! ;-)

Y proyectando en el futuro, imagino a nené hecho un hombre con una sonrisa en los labios, sacudiendo la cabeza y pensando ¡Madre mía! ¡Menos mal que os  atrevisteis a soñar con una nueva maternidad! ¡Qué bueno que decidisteis crear un mundo mejor!

miércoles, 2 de noviembre de 2011

em-poder-arte: el arte de descubrir el propio poder.

Hoy os propongo un mini-test a lo "revista femenina"… ¿cuántas de estas capacidades posees?
  • Poder de decisión propio.
  • Acceso a la información y los recursos para tomar una decisión apropiada.
  • Una gama de opciones de donde escoger.
  • Habilidad para ejercer asertividad en toma de decisiones colectivas.
  • Un pensamiento positivo y la habilidad para hacer cambios.
  • Habilidad para aprender y para mejorar tu propio poder personal o de grupo.
  • Habilidad para cambiar las percepciones por medios democráticos.
  • Capacidad para mejorar tu auto imagen y superar la estigmatización.
  • Capacidad para iniciar e involucrarte en un proceso de crecimiento y cambios continuos.

Estas son las capacidades que constituyen el proceso de empoderamiento, según la wikipedia “el proceso que habilita a alguien a ganar poder, autoridad e influencia sobre otros, las instituciones o la sociedad” y yo añadiría… y sobre uno mismo.
Así que, si has visto como tuya alguna de estas habilidades, y sé que sí… ¡eres una mujer EmpOdeRada!

fotógrafo: Howard Schatz

Creo que no había oído la palabra empoderar hasta que no comencé a visitar  blogs y webs maternantes, o al menos no recuerdo haberla escuchado.
Reconozco que las primeras veces no me gustó, me resultó dura y fuera de lugar, no entendía que tenía que ver poder con maternidad. Aclaro que para mí (telita con lo mío) la palabra poder tenía un sabor amargo, estaba asociado con codicia, abuso, sumisión, despilfarro, injusticia…
Después de leer entradas de Ileana y Violeta (entre otras muchas) sobre este término comencé a amigarme con él y a buscar más información. 
Sorprendentemente cuando entre en la RAE me encontré con que ¡la palabra empoderar está  oficialmente endesuso!
Me resultó irónico y muy significativo que el sinónimo sugerido para empoderar (conquistar derechos y, con ellos, fuerza, poder para tomar sus propias decisiones y asumir el control de sus vidas) fuera apoderar (dar poder o permiso una persona a otra para que la represente).
No acabo yo de ver claro cómo se puede equiparar el dar poder con conquistar el poder.
También me llamó la atención que el vocablo empoderar haya recobrado protagonismo gracias  a través de las luchas políticas del siglo pasado por la igualdad de los derechos civiles de las minorías, que haya resurgido para nombrar la necesidad de hacernos cargo de nuestro propio poder, tanto individual como colectivamente.


Han pasado los meses y empoderar ha dejado de ser sólo una palabra para convertirse en una vivencia íntima, en una sensación que comenzó durante el embarazo y que ha ido acrecentándose desde entonces.
Cuando comencé a informarme y a definir mis opciones de crianza, cuando seguí mis instintos y opté por un parto respetado, cuando decidí que el mejor sitio para nené era en mis brazos, junto a mi pecho y en nuestro lecho me re-apropie un poco más de mi cuerpo y mi alma, recuperé mi poder femenino.
Me he dejado despeinar, me he removido por dentro, he derribado mis muros de certezas y discursos ajenos y me he reencontrado con mi parte más auténtica, esa que estaba por ahí perdida, temerosa  y cómodamente escondida tras las miradas de los otros. Y desde aquí he emprendido mi camino, con mis aciertos y equivocaciones, a ratos fluido, a ratos difícil… siempre mi camino.
Me doy cuenta que cada decisión que he ido tomando me ha ayudado a reafirmarme, a confiar en mí, a escucharme más… a descubrir el arte del poder, de mi potencial creativo y vital, de mi capacidad para co-crear la vida que deseo para mí y de influir en el entorno que me rodea. "Tan sólo" por hacerme cargo de mi misma y atreverme a ser yo.
Cada vez que he hecho oídos sordos a opiniones sobre cómo se hacen las cosas, cada vez que he pasado de “lo normal”, cada vez que he decidido atreverme a seguir mi corazón aún perdiendo amigos, he ganado otras madres y familias que me han enriquecido con sus vivencias, porque el empoderamiento es contagioso y busca rodearse de otras almas que vivan cooperando en lugar de acatando.

Puede que parezca una loca romántica, aunque para esto siempre he tenido olfato y siento aires de cambio. Oigo cada vez más alto el zumbido de voces antes silenciosas que se van atreviendo a hablar desde el amor y el respeto, desde la ciencia y la pasión.
M(p)adres que defienden el derecho a la lactancia materna exclusiva y prolongada, que presentan planes de parto subversivos, que denuncian la violencia obstétrica, que presentan alternativas educativas, que se atreven a "saltar el rio", que reniegan del consumismo desaforado, que exigen una conciliación real de la vida familiar y laboral…
Mujeres que podemos decir sin rubor que la maternidad nos ha empoderado.

jueves, 27 de octubre de 2011

matronas: mano sobre mano.

Os aviso de antemano, la entrada de hoy es un tanto caótica. Me gustaría ser capaz de explicar  todo lo que siento de una manera más ordenada pero, cosas del puerperio, últimamente no estoy especialmente inspirada en las formas.
Aun así desde hace mucho tiempo quiero escribir sobre las comadronas. Lo he ido dejando porque no sé muy bien cómo enfocarlo, porque cuando pienso en las mujeres que me atendieron en el parto me sale una sonrisa y me quedo sin palabras. 
“…En la antigua cultura greco-romana, el oficio de matrona era desempeñado por un amplio número de mujeres, entre las que se incluían aquellas de edad avanzada que continuaban siguiendo la tradición médica popular en los poblados del Imperio romano, matronas entrenadas cuyo conocimiento emanaba de distintas fuentes, y mujeres con un alto grado de formación que eran consideradas médicos femeninos. Tal y como describe el médico Soranus en el siglo II d.c. en su trabajo Ginecologia, una “buena” matrona tenía que aglutinar las siguientes características: culta, inteligente, poseedora de una buena memoria, amante de su trabajo, respetable y sin ninguna incapacidad que disminuya la percepción de sus sentidos (p. ej. vista, olfato, oído) hasta impedirle realizar su labor, con los miembros intactos, fuerte y, de acuerdo con algunos, con dedos largos y finos que acaben en una uña corta. Soranus también recomienda que la matrona muestre una actitud comprensiva (aunque no es necesario que haya dado a luz) y que mantenga sus manos suaves, con el fin de mejorar la comodidad de la madre y el hijo. Plinio, otro médico contemporáneo, valoraba la pertenencia a la nobleza así como la tranquilidad y la discreción en una matrona. Es difícil encontrar en la antigüedad una mujer que poseyera esta combinación de psique, virtud, habilidad y formación, por lo que parece que en estos tiempos existían tres grados diferentes de matrona. El primero era aquellas mujeres que conocían la técnica; el segundo ampliaba su conocimiento con la lectura de algunos textos sobre obstetricia y ginecología; pero el tercero era un profesional intensamente formado y considerado un especialista médico en la atención a la mujer…”

Reconozco que antes de sumergirme en el planeta mamá no conocía demasiado el trabajo de las comadronas, de las parteras o de las doulas. Sabía que hacían un seguimiento del embarazo y acompañaban durante el parto y postparto y poco más.
Y cuando me he adentrado en su mundo me he quedado sorprendida y admirada con su labor.

Quizá puedo comenzar definiendo lo que para mí NO es una comadrona. Desde luego una comadrona no es la señora que acompaña a la ginecóloga durante la consulta y se dedica a escribir las recetas o a facilitarte los resultados de las pruebas sin mirarte a los ojos en ningún momento. Una comadrona no es la mujer que se pasea por los paritorios haciendo el recuento de los goteos, facilitando enemas, haciendo tactos o diciendo lo verde que estás y lo mucho que te queda por sufrir.
Aunque estas mujeres tengan la titulación, para mí no son comadronas, más bien son burócratas sanitarias.

Dicho esto puedo seguir con mi definición totalmente subjetiva de lo que es una comadrona.
Me vais a permitir que meta en el mismo saco a comadronas y doulas. Si, ya sé que las doulas se centran más en un acompañamiento emocional, mientras que las comadronas (o matronas o parteras) tienen los conocimientos médicos  y anatómicos para atender todo el proceso del embarazo.
En mi cabeza tienen una raíz  común, siento que de alguna manera son guardianas del poder femenino, del conocimiento instintivo, herederas ambas de las brujas matriarcales.

En la sociedad que hemos creado, en la que mayoritariamente valoramos la acción, en la que medimos la propia capacidad por lo que sabemos, tenemos, demostramos… para mí las matronas son un soplo de aire fresco. Una demostración revolucionaria y silenciosa del valor del ying, del poder de la receptividad,

No sé qué llevará a estas mujeres a elegir la partería como profesión. Imagino que tiene que brotar de una vocación de servicio, porque las parteras de las que yo hablo no tienen días libres, ni horarios, ni turnos. Están comprometidas y están cuando las necesitas y durante el tiempo que las necesites.
Las matronas que conozco se han pasado años estudiando, muchas veces en el extranjero; años practicando en hospitales o en consultas privadas y siguen actualizándose y formándose. En muchas ocasiones lejos de ser reconocidas son penalizadas y tienen que trabajar al margen del sistema
A muchas de ellas las podéis encontrar también por la web aconsejando gratuitamente en diferentes foros de crianza.

Estas comadronas tienen interiorizados los conocimientos del proceso de parto y saben atenderlo sin necesidad de recurrir a instrumentos, aunque conociendo cómo utilizarlos  de ser necesario. Sus principales herramientas son una presencia serena y amorosa y la increíble habilidad de sentarse mano sobre mano, haciendo nada.
Estas matronas no precisan de público ni de honores, no necesitan mostrar su valía apropiándose de partos ajenos.  Son como ninjas silenciosas capaces de retirarse discretamente, de mimetizarse con el entorno, de devolver el poder y el protagonismo a la parturienta y, al mismo tiempo, estar atentas a todo lo que está sucediendo, adelantándose a cualquier imprevisto, apoyando cualquier miedo, protegiendo a la madre y al bebé, atestiguando y alentando el parto y el nacimiento.

Y según han ido pasando los meses y yo me he ido construyendo como madre he conseguido entender otra función más de estas mujeres, quizá más sutil aunque igual de importante, el facilitar la conexión de las mujeres con el propio poder y con el instinto, el abrir las puertas a una maternidad presente, confiante y respetuosa, el representar la esencia de la madre universal, siempre nutridora y sustentadora de vida.
Quizá también por esto se llamen co-madres.

jueves, 20 de octubre de 2011

¡te echo de menos!


Adan y Eva de Tamara de Lempicka
Esta mañana me he encontrado por el pasillo con el padre de nuestro hijo y me he percatado de lo mucho que te echo de menos.
Sin saber muy bien cómo se han ido colando entre nosotros días ocupados de rutinas de padre y madre, y hoy al verte me he dado cuenta que hacía ya tiempo que no te miraba.
Es una sensación extraña. Nos siento en parte más unidos y cercanos que nunca, creando y criando juntos el fruto de nuestro amor, y al mismo tiempo habitantes de dos universos paralelos, que aunque muy próximos no consiguen tocarse nunca.

Echo en falta todas esas cosas sencillas que antes llenaban nuestros días y para las que ahora no encontramos hueco: nuestras charlas al volver del trabajo, nuestras tardes de cine acurrucados en el sofá con un bol de palomitas, las mañanas de domingo  perezoseando entre mimos y sábanas revueltas, las noches durmiendo abrazados, las excursiones en patines, los atardeceres en la montaña, los picnic en la playa, los bailoteos por la sala, nuestras correrías locas de castor y ardilla… ¡hasta echo a faltar tus videos frikis!

Sé que volveremos a tener tiempo para encontrarnos con calma, para disfrutarnos, para compartirnos nuevamente.
Mientras tanto hoy solo quiero que sepas que te echo de menos amoreko, que nos echo mucho de menos.


domingo, 16 de octubre de 2011

¡vamos a la cama!


Este es un post de batín y pantuflas por doble motivo, porque es un poco de andar por casa y por que va de sueño.
A ver, a mi hay cosas que no me caben en la cabeza ¿a qué tanta insistencia en enseñar a los niños a dormir? ¡los niños ya saben dormir!
De hecho los bebés vienen equipados de serie para dormir, porque el sueño es una de las necesidades fisiológicas básicas del cuerpo humano. Vamos que ¡si no duermes te mueres!
Y digo yo que después de millones de años de evolución desarrollando una maquinaria perfecta, no iba la naturaleza a obviar ese “pequeño detalle” y olvidarse de equiparnos con un sistema para regenerarnos diariamente.
Y yendo un poco más allá, y si creemos en una naturaleza inteligente y a favor de la vida, precisamente en un momento en el que el cerebro está aún en construcción el sueño de los bebés debería ser aún más afinado y competente.

Creo que hasta aquí tod@s de acuerdo. Entonces  ¿Porque hay tanta polémica con el tema del sueño?
Fácil. Yo al menos no le veo mucha más historia. El drama con el sueño infantil es que los niños no duermen igual que dormimos los adultos.
Aunque pensándolo bien los bebés tampoco comen como lo hacemos nosotros y sin embargo a nadie se le ocurriría darle a un recién nacido, que tiene el estómago del tamaño de una canica, los 200ml que nos podemos beber nosotros de un trago. ¿Entonces porque queremos que duerman como nosotros?

Las fases del sueño infantil son distintas de las del sueño adulto y son cambiantes. Van evolucionando como el movimiento, como el habla, como otras muchas funciones. Van pasando por diferentes etapas, van variando según el crecimiento y las necesidades. Y por supuesto no son matemáticamente iguales en cada niño.
Y aún así seguimos empeñados con el tema… ¿Cuántas veces oímos eso de “mi niño de 2 meses duerme tooooda la noche seguida”?... ¡leyenda urbana!

Los niños se despiertan varias veces durante la noche y es natural. Se despiertan porque tienen menos fases de sueño, porque son más cortas y porque todavía no han aprendido a encadenarlas unas con otras. Se despiertan para alimentarse, porque necesitan comer con más frecuencia. Se despiertan porque evolutivamente están programados para “estar alertas” a los posibles peligros y asegurarse que su cuidador está cerca para protegerles.

Ahora creo que tod@s coincidiremos en que cuando un niño duerme, duerme como un tronco. Lo puedes llevar de la silla del coche a la cama y ni pestañea. Cuando un bebé tiene sueño se queda dormido en cualquier sitio con una facilidad pasmosa. ¿Cuántos de nosotros somos capaces de dormirnos sentados en mitad de una cafetería abarrotada de gente hablando a grito pelado?
Eso sí, cuando no tienen sueño ya les puedes cantar la nana más soporífera, el cuento más largo, arroparles con la manta más suave… ¡que no hay tu tía! Aunque ¿tú te duermes de inmediato si te apagan la luz en el momento de máxima intriga de tu novela de misterio o cuando faltan unos minutos para saber si tu equipo se ha clasificado?... pues eso…

Así pues seamos coherentes y no digamos que los bebés no saben dormir y tenemos que enseñarles.
Seamos sinceros y reconozcamos que queremos enseñar al bebé a obviar su naturaleza y a aprender a dormir como nosotros queremos que duerma (de un tirón) y cuando nosotros queremos que duerma (estooo, de 8 de la noche a 10 de la mañana ya me está bien),
Al menos seamos honestos y asumamos que lo que realmente buscamos es que los bebés se amolden a nuestras necesidades de adultos que están agotados de toda la jornada trabajando dentro y/o fuera de casa y que necesitan un rato de descanso y una buena noche de sueño para enfrentar un nuevo madrugón.
Eso sí recordemos que estamos obligando al bebé a hacer por nosotros eso que nosotros no queremos hacer por el: respetar los ritmos de sueño.

lunes, 10 de octubre de 2011

amor de madre



El amor de madre no se puede explicar con palabras, porque ni un millón de palabras alcanzarían para nombrarlo. Ahora lo sé, porque ahora lo siento.
El amor de madre es eterno como un cielo estrellado, inmenso como el mar, es fértil como las praderas, fuerte como las montañas, antiguo como el mundo.
El amor de madre todo lo puede, todo lo llena. Me calienta por dentro, me hace vibrar, me llena de fuerza. Me anima a explorar territorios que antes no imaginé, a caminar nuevas sendas con el corazón ligero y esperanzado.
El amor de madre no sabe de condiciones, ni de razones, ni de raciones; no conoce el tiempo ni el espacio, el amor de madre ES.

El amor de madre toma infinitas formas de brazos que sostienen, labios que besan, pechos que alimentan, ojos que contemplan, manos que acarician, cuerpo que acoge, alma que sonríe, entrañas que protegen fieras.
El amor de madre no se acaba nunca, se alimenta a sí mismo en cada instante y va creciendo y se desparrama cálido allá  por donde pasa, porque el amor de madre no teme agotarse.

Tangle Tree de Natasha Wescoat
El amor de madre es una semilla germinada, que ha florecido rehaciéndome por dentro, renombrando mi universo, protegiéndonos del calor y del frio, de prejuicios y métodos, de futuros y pasados, de temores y dudas, gracias al poder de tu presencia.
El amor maternal es un árbol con fuertes raíces hundidas en la tierra que nos recuerdan de dónde venimos, con ramas altas y fuertes para trepar y tocar el cielo. El árbol del amor maternal está lleno de manzanas para ser comidas sin miedo, de olores exóticos, de texturas frescas, de colores intensos, está lleno de vida sonriente que habita sus ramas y nos trae noticias de otros mundos. Está enredado con otros arboles, tejiendo bosques y selvas, llenando el mundo de vida y posibilidades.

Y con lágrimas en los ojos pienso que todos hemos sido amados, al menos durante un segundo, con este amor sin condiciones y sé que ya puedo mirar el mundo con los ojos limpios, sabiendo que para tod@s nosotr@s hay esperanza porque el amor maternal nos nutre generoso.

Gracias por elegirme como madre, gracias por abrir mi corazón a un universo de amor infinito.

sábado, 8 de octubre de 2011

lactancia materna: ¡por arte de MaGiA!


fOtÓgRafO: Howard Schatz
La lactancia materna me fascina y me sorprende. En serio, para mí eso de que salga leche de mis pechos es un milagro de la misma categoría que pulsar un interruptor y que se encienda la luz.
Seré un tanto naïf, a mí me sigue pareciendo cosa de magia. Eso de que mi cuerpo recoja todos los nutrientes y los convierta en un liquido que alimenta,  que está siempre disponible ¡y que además sabe bien!… Lo que yo digo poción de Brujas Blancas.

Antes de estar embarazada, nunca le había prestado mayor atención a mis pechos. Allí estaban, discretos, lo suficientemente grandes para llenar dignamente un escote y no tanto como ser constantemente objeto de miradas indiscretas, la excusa perfecta para llenar un par de cajones de bonita lencería… y poco más.
Cuando me quedé embarazada cobraron vida de repente, aumentaron de tamaño, se volvieron más sensibles, más receptivos sexualmente…  ¡esplendorosos!
Fueron creciendo durante todo el embarazo, cambiando de forma, de tamaño, de color, de tacto.
Más o menos a los 6 meses de embarazo comencé a tener calostro. Estas primeras gotitas amarillas me sorprendieron enormemente y le dieron cuerpo a mi maternidad, sacándola del mundo de lo abstracto, de la fantasía y haciéndola más real.

A partir de este momento, si tuviera que ubicar corporalmente mi maternidad la anclaría en mis pechos.
Es a partir de mis pechos desde donde me he ido redescubriendo como madre y como mujer. Y me he llenado de un nuevo respeto hacia mi cuerpo femenino, que no solo es capaz de crear vida ¡también es capaz de mantenerla!

La lactancia me ha ayudado a recuperar confianza en mi cuerpo femenino, a reencontrarme con él (conmigo) desde el amor, a comprenderlo mejor y a quererme más, a maravillarme con él, a darme cuenta que ¡es perfecto!
¡Nuestro cuerpo es una maquinaria de una precisión exquisita, inimitable, bella, poderosa, sabia y absolutamente perfecta! Así, como es, sin poner ni quitar nada. Un cuerpo redondo, acogedor, envolvente, calentito, nutricio, generoso, blandito, firme, sostenedor, inteligente, autoregulado, fluido, vivo, cambiante.

Si tienes alguna duda de si amamantar o no… no lo dudes, al menos inténtalo ¡hazte ese regalo!

miércoles, 5 de octubre de 2011

La Revolución de las Rosas

Llegados a este punto da igual cuando y como empezó, lo importante es reconocer su existencia, lo necesario es ponerle nombre, voz y saber que hay prácticas que aun siendo habituales no son normales.
Es momento de hablar para sanar, de reconocer para cambiar, aunque asumir responsabilidad duela. Para que ninguna mujer más necesitemos pasar por la experiencia de prácticas vejatorias, irrespetuosas o violentas, sintiéndonos además avergonzadas y culpables y sin ni siquiera poder reconocernos víctimas, sin contar con el apoyo y la comprensión para superar nuestro dolor.

La violencia es violencia. No admite excusas ni paliativos. La violencia es dura y cortante por mucho que queramos maquillarla o suavizarla. La violencia contra las mujeres no es solo cosa de mujeres porque todos hemos tenido una madre, una abuela y much@s de nosotr@s tenemos mujeres, hijas, hermanas.

Hoy deposito aquí una rosa para MaGiA, traída al mundo desde las entrañas de su madre con prisas y ventosa para que el ginecólogo llegara a tiempo a la verbena de San Juan.
Primera de las muchas violencias “sin importancia” que he sufrido y de la que siempre llevaré el recuerdo en forma de una cicatriz coronando mi cabeza.

Traigo una rosa para mí, y un ramillete para las mujeres de mi estirpe; sirva para sanar y trasmutar  la violencia obstétrica.

Y para todas las mujeres comprometidas, que esgrimen rosas y amor como armas de vida y poder, comparto un poema

La primera noche
ellos se acercaron y cogieron una flor
de nuestro jardín,
y no dijimos nada.

La segunda noche
ya no se escondieron,
pisaron las flores, mataron nuestro perro
y no dijimos nada.
Hasta que un día
el más frágil de ellos
entró sólo en nuestra casa,
nos robó la luna, y
conociendo nuestro miedo
nos arrancó la voz de la garganta.

Y porque no dijimos nada,
ya no podemos decir nada.

(V. Maiakowski, poeta ruso, 1893-1930)

 
Si estais hartas de callar y queréis participar podéis encontrar información sobre las diferentes iniciativas de  La Revolución de las Rosas en el blog y en la página de Facebook

viernes, 30 de septiembre de 2011

taaaaaaan cansaaaaaaada

"Dormeuse" de Tamara de Lempicka
Estoy tan cansada que ni sé cómo he conseguido saltar de la cama esta mañana. Cuando finalmente he abierto el ojo me he dado cuenta que me había quedado dormida de pie en la ducha. No he sido capaz ni de desayunar; estaba tan agotada que no me entraba ni un bocado. He salido de casa en modo automático y milagrosamente he llegado al trabajo sin dormirme en el metro.
Estoy taan exhausta que durante toda la mañana he cometido errores de principiante el trabajo y he tenido que remojarme la cara varias veces para despejarme.
Estoy taaan baldada que ni siquiera he conseguido leer las novedades del reader, las letras de vuestros  post parecían hormiguitas con hipo.
Estoy taaaan fatigada que en el metro de vuelta a casa he estado en un tris de pedirle al chico que iba sentado a mi lado que me avisara al llegar a mi parada, y que mientras me dejara apoyar la cabeza en su hombre y doooormiiiir. A puntito he estado.
Taaaaan extenuada que cuando he llegado a casa le he pedido F. me ha dejara recostarme 10 minutos antes de marcharse, para intentar reponerme y tomar fuerza para sobrellevar la tarde con nene.

Hoy estoy tan agotada que me han hecho mella todos los comentarios recibidos en los últimos meses sobre nuestra forma de criar a nené y me he llenado de dudas ¿lo estamos “haciendo bien”? ¿será que tienen razón, que lo estamos malcriando? ¿será que ya es momento de separarle de nosotros y llevarle a dormir a su cuarto? ¿será que es momento de destetarle? ¿será que es un enm(p)adrado que solo quiere estar con nosotros? ¿será que le estamos haciendo un mimado, un consentido, un asocial?  ¿será…?

Suerte que al menos no estoy tan cansada como para darme cuenta que todas mis dudas vienen de este agotamiento que me enmaraña por dentro y no me deja pensar ni sentir con claridad.
Sé que cualquier decisión que tomase ahora nacería de la fatiga y la desesperación y que probablemente me arrepentiría en breve.
Si, podría sacar a nené de nuestra cama y llevarle a su cuarto y nosotros comenzar a dormir de un tirón toda la noche. Y probablemente estuviera de mejor talante y más descansada para jugar con él. Podría, nadie me lo impide.
Aunque en este caso también tendría que destetarle porque, si durante las mañanas me separo de él para trabajar y por las noches para dormir…  Bueno, tampoco es grave. Ya llevamos 9 meses de lactancia materna. Otros peques se crían sanos y felices con bibes y papillas.
Si, sé que podría comenzar a dejarle a ratitos con la familia y así F. y yo tendríamos tiempo para nosotros y quizá recuperaríamos algo de intimidad de pareja.

Sólo necesito 12 horas de sueño ininterrumpido. Sólo necesito un día para mí, para finalizar toda la montaña de asuntos pendientes que he ido postergando y que ya amenaza con aplastarme. Sólo necesito una mañana a solas con F., perezoseando en la cama sin hacer nada más que rascarnos la barriga y charlar de bobadas y acabar alguna de las miles conversaciones empezadas estos meses.

Podría hacer todos estos cambios y no se acabaría el mundo. Podría, aunque mis entrañas me dicen que nené aún necesita mi cuerpo, mi presencia, mi mirada…
Lo haría por mi bienestar, por mi comodidad, y sí, también es legítimo.
Pero no es lo que me pide el corazón, aunque estoy taaaan reventada que me cuesta escucharme y miro la cama de nené, aún sin estrenar, con ojos golosines.

Estoy tan cansada que, con todo esto en la cabeza, he decidido jugar un rato en casa antes de bajar al parque para hacer acopio de energía.
Y entonces, para que luego digan que los niños no comprenden lo que sucede, nené me ha dado una lección magistral de amor incondicional y cooperación.
A las 5:30 mientras le estaba dando la teta de la merienda se ha quedado dormido. Yo he aprovechado su siesta para tumbarme a su lado y descansar. A las 7 continuaba dormido; increíblemente a las 9 no se ha despertado mientras le  cambiábamos el pañal y le poníamos el pijama.
Hemos pasado toda la tarde y toda la noche  durmiendo, descansando uno al lado del otro, abrazados, el mamando en sueños y yo reponiéndome del cansancio acumulado.

Algun@s diréis que es casualidad, que igualmente se hubiera quedado dormido. Puede ser, aunque yo no creo en las casualidades. Para mí ha sido una demostración palpable de que aún somos uno, que aún estamos en simbiosis, y precisamos de este contacto físico continuo.
Sé que nené ha sentido mi enorme cansancio y generosamente ha renunciado a toda la tarde de juegos, al parque, al baño y me ha enviado un mensaje bien claro “mamá descansa, recupérate; te necesito en cuerpo y alma”

"The Sleeper" de Tamara de Lempicka
 Ahora, con la cabeza más ligera, sé que necesitamos darnos un tiempo de tregua, desconectar de la rutina y el asfalto y volver a encontrar nuestro ritmo.
Nos vamos unos días a la montaña a reencontrarnos con la naturaleza, a meter los pies en la tierra, a oler la yerba, a ver las estrellas, a sentir el viento, a contactar con nuestros instintos y necesidades reales.
Vamos a reunirnos con nuestra tribu de carne y hueso, a nutrirnos con otras madres, otros peques, otras familias, otras experiencias, a descansar en la fuerza del grupo.

Nos vemos a la vuelta. Os echaré de menos.
Abrazos vitaminados y supermineralizados!