jueves, 28 de julio de 2011

carga de género

Antes las comadres se reunían en la plaza del pueblo a hablar de sus cosas y como no cosas de madres eran los partos, la lactancia, la crianza de los hijos… ahora que vivimos en ciudades eso se ha perdido para la mayoría de nosotras. Ahora la plaza del pueblo está en internet, en los foros, en estos blogs. Y por aquí me he estado paseando yo estas últimas semanas, con mi maternidad recién estrenada, escuchando historias de otras madres que me ayudan a convertirme en madre.

Muchas de estas historias cuentan con dolor embarazos, partos, lactancias, crianzas… Con vuestras voces me he emocionado y también he llorado mucho de tristeza y de rabia.
Aunque estas historias no son la mía de alguna manera las siento como propias. Puede que la maternidad haya aumentado mi empatía, o puede que como dice mi compañero se trate de un dolor de género.

Sólo sé que me indigno con el maltrato a la que la mayoría de las mujeres nos vemos sometidas cuando se trata de la maternidad.
A no ser que acatemos la “normalidad” vigente, en lugar de poder disfrutar desde el inicio del proceso de una maternidad relajada y fluida, nos vemos sometidas a una violencia silenciosa e implacable que nos amenaza con dolores y enfermedades para nosotras y nuestras crías. Si decidimos desde nuestra corporalidad en lugar de con su razón (la del sistema preestablecido) tenemos que estar en guardia, defendiendo a cada paso del camino las decisiones tomadas, como si fuéramos niñas pequeñas y tontas que no sabemos lo que hacemos, que no tenemos derecho a decidir sobre nuestro cuerpo, sobre nuestra alma.

Sí, me revuelvo porque de alguna manera nos han convencido que no sabemos, que no podemos parir, amamantar, criar a nuestros hijos como nos salga de las entrañas, que es mejor que nos sometamos a la ciencia, a la razón, a la convención social. A la mayoría nos han convencido que estar embarazadas es como estar enfermas durante nueve meses, que parir duele, que el postparto es una depresión por la que hay que pasar rapidito y en silencio para que luego todo vuelva a ser como antes, y podamos volver a nuestra cómoda vida normal de perpetuas adolescentes descerebradas y consumistas.
Nos han convencido… a casi todas.
Yo me he librado por los pelos, porque he tenido la enorme suerte de contar con mujeres que me han abierto el camino a una maternidad consciente y plena.

Sí, probablemente me enciendo porque esta carga de género, arrastrada durante años me toca en lo más hondo.
Somos MUJERES, sentimos desde el corazón, sabemos desde el instinto y podemos desde las entrañas.
Somos MUJERES, tenemos el derecho de vivir esta parte tan importante de nuestra sexualidad como nos plazca, desde la información veraz, desde el apoyo social, desde el respeto, sin violencia, sin críticas, sin amenazas, sin burlas.

Y desde mi maternidad novata, con todo lo que he aprendido, y con todo lo que aún me queda por aprender, he decidido salir a la plaza del pueblo con las comadres, y contar a quien la quiera escuchar la historia de un embarazo saludable e informado, de un parto sin dolor y rodeado de amor, de una lactancia placentera, de un postparto intenso y enriquecedor, de una crianza rebelde.

6 comentarios:

  1. Encantada de encontrarte en esta plaza!! A mí me ha hecho tanto bien encontrar por aquí madres que no se dejan llevar por lo convencional...

    ResponderEliminar
  2. lo mismo te digo mamadeunabruja (quizá de dos brujillas en breve ;-)

    ResponderEliminar
  3. A mi también me sucede que me da mucha rabia el daño que se les inflinge a las mujeres y sus bebes, desde malas prácticas, comentarios ofensivos, personal sanitario (pediatras) desinformados, etc. Hay casos con los que termino llorando y otros en los que me sale la vena violenta.
    Me alegro de que cada vez seamos más, porque tenemos más peso para que esto cambie.

    ResponderEliminar
  4. si Carol, cuantas más seamos y más informadas estemos más poder tendremos para evitar estos maltratos.
    Gracias por comentar!

    ResponderEliminar
  5. Sin duda es un tema que toca fondo, especialmente cuando has vivido tu propia experiencia y vas encontrando ciertas prácticas que no compartes desde tu información. De pronto, te ves dentro de una serie de piezas engranadas que desconoces y si te paras a cuestionar te das cuenta de que no todo es, ni mucho menos, necesario siempre.

    Para mí este aspecto también supuso un gran impacto, por eso reivindico con vosotras lo importante que es la información y la necesidad de romper con mensajes que nos condicionan de antemano.

    Gracias una vez más por tus reflexiones.

    ResponderEliminar
  6. Cocolina,
    Yo todavía le estoy dando las gracias a mi angel de la guardia por habe puesto en mi camino a "todas esas hippys locas de la new age" que me hicieron parar a pensar en la moto que estaba comprando.
    Si no hubiera sido por esa información de mujer a mujer probablemente hoy no sería madre.
    Abrazotes!

    ResponderEliminar

tu opinión me enriquece
¡convierte mi monólogo en nuestro diálogo!