jueves, 21 de julio de 2011

crecimiento maternal

Durante los últimos años he participado en terapias y cursos de crecimiento personal de diferente índole.
Al final, se llamaran como se llamasen, todos tenían algo en común: un grupo de adultos heridos de amor, viviendo aún como niños, reclamando a nuestros padres, estancados buscando la presencia que no tuvimos en la infancia. Cada uno con nuestra particular versión de una herida primal, en el fondo todos buscando lo mismo: sanar ese vacío que sentimos dentro.

No puedo dejar de preguntarme ¿dónde estaríamos ahora estos cientos de personas si hubiéramos recibido el amor que necesitábamos?, ¿qué hubiéramos hecho en ese tiempo, con esos recursos?, ¿que hubiéramos conseguido aportar a la humanidad si hubiéramos conseguido desarrollar todas nuestras potencialidades en lugar de ocuparnos en sanar heridas de la infancia?

Ahora entiendo que a mi todas estas terapias me han servido para llegar a donde estoy ahora. Gracias a ellas comencé a entender y aceptar mis carencias, mis miedos, me atreví a asomarme a la parte oscura de mí y a la parte brillante, aprendía a reconocer MIS deseos tanto tiempo negados.
Gracias a ellas he aprendido a ser más consciente y más coherente y por lo tanto más auténtica.

¡Quién me iba a decir a mi que de todos los trabajos de crecimiento personal que he hecho, el más potente, el más intenso, el más sanador, el que más me ha revuelto por dentro y por fuera, el que más me está acercando a mi esencia es tan “simple” como el de ser madre!
Tantos años estudiando la teoría y ahora, al estar con nené, por fin comienzo a vivenciar lo que es estar totalmente presente en el aquí y el ahora.

Si, ser madre como vía de crecimiento personal, porque ser madre realmente me está permitiendo crecer como mujer, como persona.
Ser madre me está facilitando acunar a la niña que fui, abrazar a la madre que interioricé durante mi infancia y desde ahí acompañar conscientemente a mi hijo y conscientemente convertirme en su madre.
Ser madre me está ayudando a juntar mis pedazos, descubrir partes de mí que ya ni recordaba, a conectarme con el fluir de la vida, a rendirme al amor sin condiciones.

6 comentarios:

  1. Me encanta lo que te está ayudado o aportando el ser madre, a mi me pasa algo parecido. Mi hija me está enseñando tanto.

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  2. si, la verdad es que es fascinante! ;-)

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  3. Ahí está el kid de toda la cuestión ;-)
    Hermoso post! Gracias!

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  4. Gracias a ti por pasrte por aqui, Ileana!

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  5. Anónimo8/8/11

    Me encanta lo que escribes. Valoro tu proceso y me encuentro en el mismo desde otro punto de este Mundo en el que coincidimos criando. Saludos

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