Los niños saben. Mucho más de lo que nos permitimos
creer.
Los niños tienen una inteligencia corporal e
instintiva innata. Si les proporcionamos un entorno adecuado y les arropamos
con nuestro amor, nuestra piel y nuestra mirada ellos se despliegan como una semilla
hasta convertirse en árbol. Viven cada etapa con naturalidad e intensidad y una
vez completada pasan a la siguiente etapa de su desarrollo.
Un bebé recién nacido si se lo permitimos repta por
el vientre de su madre hasta su pecho, y ahí, en su pecho y su regazo se queda
durante semanas. Si se lo permitimos.
Y un día abre sus ojitos y “despierta”; comienza a dormir
menos, a prestar más atención al mundo exterior. Quiere un poco menos de brazos
y un poco más de espacio para experimentarse, para voltear y girar sobre sí
mismo… Y un día ¡se sienta!. Ahí comienza una nueva etapa en la que explora el
mundo de otra forma, en la que no solo su boca, sino también sus manos y sus
ojos trabajan intensamente para descubrir su entorno.
Y nuevamente nos sorprende al arrancarse a gatear;
primero tímidamente, bien cerquita nuestro, y luego cada vez un poquito más
lejos hasta que se atreven a perdernos de vista por unos segundos que se van
haciendo minutos mientras se deciden nuevamente a volver a nuestro regazo.
Gatea, se sienta, se gira y… ¡se alza!. Se pone en
pie sujetándose a nuestras piernas, comienza a dar pasitos agarrando todo lo
que pilla a su paso. No necesita andadores, ni manitas no solicitadas, él a su
ritmo sigue progresando, conquistando su cuerpo y su propio movimiento, investigando
sus posibilidades. Se cae, se levanta, se cae… y si se lo permitimos llega el
momento en el que se suelta y comienza a andar.
Sigue experimentando con su movimiento, cada vez
más complicado, más coordinado. Su curiosidad le lleva a seguir explorando
nuevas formas, nuevos territorios y un día nos damos cuenta que casi no ha
querido sentarse en nuestra falda, que casi no ha buscado nuestros brazos… y
entonces sentimos el hueco de su cabeza apoyada en nuestro pecho. O no.
Hablo de lo importante que es para mí que nené
tenga la teta, la piel, la mirada, el amor que necesita para ir conquistando progresivamente
su confianza, su independencia y desarrollarse feliz.
El otro día una educadora me ayudó a ver el otro
lado de la ecuación. Al igual que es importante que los niños sientan la
permanencia de la madre cuando salen de una habitación, es importante para las
madres habernos colmado de la presencia de los hijos para permitirles salir a
explorar el mundo.
Porque… ¿Nos permitimos nosotras ir explorando,
descubriendo, vivenciando intensamente todos los cambios que se van produciendo
en nosotras como mujeres y como madres según van pasando los meses? ¿Nos damos
la libertad para ser las madres que queremos ser? ¿Confiamos en nuestro cuerpo?
¿Nos rendimos a nuestro instinto?
Es necesario que las madres vivamos cada una de las
etapas de nuestro “desarrollo maternal” con plenitud, para poder pasar a la
siguiente. Que nos permitamos llenarnos de piel, de calor, de teta, de brazos,
de caricias, de besos, de cosquillas, de miradas, de juegos…
Y por si fuera necesario, aclaro que no estoy
hablando de cubrir egoístamente nuestras necesidades sin tener en cuenta al
bebé. No se trata de retenerlo en nuestro regazo para llenar nuestros vacíos,
para reparar nuestras carencias. Hablo de mirar hacia atrás y sentir que dimos
todos los mimos que quisimos, que no se nos quedó en el tintero ninguna noche
por velar, ningún cuento por contar, ninguna nana por arrullar...
Hablo de disfrutar siendo tierra fértil donde
puedan anclar sus raíces, de sabernos viento suave y cálido que propicie que llegado
el momento desplieguen sus alas, de saborear con todo nuestro ser el ser madre
de un bebe, para poder ser luego la madre de un niño, de un adolescente, de un
hombre.

Me ha encantado la reflexión de hoy. Estoy totalmente de acuerdo.
ResponderEliminar"Es importante para las madres habernos colmado de la presencia de los hijos para permitirles salir a explorar el mundo", de otro modo muchas veces no les dejamos partir y perpetuamos una dependencia emocional que dura hasta le edad adulta.
Abrazos plenos
Magia con tus palabras has descrito mis sentimientos de madre... No me perdonaría jamás saber que no he apurado mis etapas como madre y menos negarle a mi hija disfrutar de las suyas. Me encanta pensar que pase lo que pase ambas lo estamos disfrutando, como un caramelo dulce que se deshace lentamente... luego recordaré su sabor y sabré que lo he degustado a placer...
ResponderEliminarOpino igual que Derya y que Carol!
ResponderEliminarDe nuevo experiencia compartida! ;)
Preciosa entrada y llena de verdad; ahora llevo un tiempo, y sobre todo los últimos dias, en que las circunstancias han hecho que tenga de nuevo a Nur en mi regazo para llenarla de caricias continuamente y colmarla de mimos y cariños como cuando era más bebé.
La pichu está malita y necesito escribir...
Un qbrqzo lleno de chispitas de luz,
Noraya
"El Rumor de las Libélulas"
PoR cierto linda, hace como un mes te di un premio, son unas flores muy bonitas, no sé cómo enlqzarlo aquí pero puedes recogerlo en el blog, es una de las últimas entradas... ;-)
ResponderEliminarUn abrazo!
Noraya
¡¡¡¡ya lo has descrito !!!!! ese es mi NIETO , la pasión nos hace creer ¡¡que listo es !! pero efectivamente ellos son así, unas esponjas mágicas que aprenden constantemente, que bajo su prisma analizan y sopesan, y hacen lo correcto, porque no siempre todo sale a la primera, hasta los sabios maduros se equivocan hasta llegar a lo perfecto.
ResponderEliminarYo que soy parte de una saga, de ocho hermanos con una diferencia de cuarentena más nueve meses, nos enseñabamos y transmitiamos conocimientos unos a otros, los buenos y otros menos buenos y nuestra madre a veces observaba y corregia, pero sin más remedio "dejaba pasar" no habia tiempo para más. Creo que ese aprendizaje forma parte despues de la vida, compartes y valoras el grupo. MANADA ANIMAL "CON TODO EL RESPETO"
Totalmente de acuerdo... en esta sociedad de apuros y presiones, conductista, como suelo llamarle, medimos el tiempo por cronos pero una vez hice un taller de educación creativa y la psicóloga nos contaba que los griegos tenían otra palabra para tiempo (no la recuerdo, te la debo) y era el tiempo particular de cada cosa, yo siempre hablo que cada semilla tiene su tiempo, y apurandola no crecerá más rápido la planta o el árbol... trato, a pesar de las críticas, de dar(nos) tiempo, de que hagamos las cosas tranquilos (mi hijo y yo) a nuestros tiempos, mimarnos, abrazarnos, hacerle upa, digan lo que digan los demás... Un abrazo!
ResponderEliminarMe encanta que cada comentario enriquece aun mas el que tu escribes, a veces no nos damos tiempo de que crezcan nuestros hijos nos urge que lo hagan, cuando va a aminar cuando va a correr que prisa hay en que lo hagan? Tenemos que disfrutarlos al maximo sin duda, ellos van a crecer, van a caminar y por estar esperando ese momento no vivimos en el que estamos!
ResponderEliminarEstoy totalmente de acuerdo contigo. Estoy fascinada con la capacidad instintiva de evolucionar en el movimiento, de explorar, de volver a la piel de mamá cuando lo necesita...
ResponderEliminarMe encanta tu reflexión: "Es necesario que las madres vivamos cada una de las etapas de nuestro “desarrollo maternal” con plenitud, para poder pasar a la siguiente". Yo me siento ahora en transición, y has descrito mis sensaciones a la perfección.
Gracias por un post tan bonito y escrito, como siempre, de manera tan bella.
Un abrazo!
Hola Carol,
ResponderEliminarSi, aunque lo que oímos habitualmente es más bien sobre no estar mucho con ellos para que no se hagan dependientes, creo que es justo lo contrario estar con ellos tanto como necesitemos para llenarnos mutuamente y poder pasar a otra etapa de una manera orgánica y saludable.
Abrazos independientes
Hola Derya,
Me ha encantado tu símil del caramelo… ¡es justo eso! la diferencia entre comer 1 bombón con placer, saboreándolo y dejando que el gusto endulce la tarde o comerte una caja entera sin prestarle atención… no hay color ;-)
Abrazos sensaciones
Hola Noraya,
Veo que estamos recorriendo sendas parecidas ;-)
Nené ha estado malito (por primera vez) este último mes y sé que de alguna manera hemos llegado a esa situación para forzarnos a hacer una despedida de un constante regazo y comenzar a desplegar “en serio” sus primeros pasos. Esta semana he sentido claramente “mami, menos teta y más lentejas” ;-)
Abrazos “hacia dentro”
pdta: ¡muchas gracias por las hermosas flores! hoy me las pongo de fondo de pantalla para disfrutarlas ;-)
Hola Abuelo anónimo,
Me gusta lo de manada, que no rebaño ;-) Realmente tiene que ser toda una experiencia crecer en una tribu de 8 hermanos… lo de ser madre de 8 hijos ¡eso se merece un altar! ;-)
Abrazos perfectos
Hola Ile,
buen apunte! la palabra es kairos, una de mis favoritas. Y si, de eso se trata de Vivir según kairos, o sobrevivir bajo la tiranía de kronos ;-)
Tu comentario me ha recordado un cuento sufí que creo que te va a gustar…
http://haciendo-camino.blogspot.com/2008/11/cuentos-de-jorge-bucay-el-buscador.html
Abrazos “buscador”
Hola Anonim@,
¡siiii! reconozco que me encanta que me comenten y comentar. Es una de las cosas que más me gusta de los blogs, ese dialogo que se establece y enriquece las entradas con nuevas perspectivas y vivencias ;-)
Abrazos carpediem
Hola Mireia,
Esta semana nené ha estado concentradísimo en movimientos de “encaje”… De verdad que he alucinado mucho viéndole experimentar con las manos, nunca me había dado cuenta de la cantidad planos y matices que hay en los movimientos diarios que hacemos con las manos ¡verle descubrirlos es redescubrirlos yo!
Yo también siento que estamos “cerrando gestalts”… que dejarlas inconclusas luego son años de terapia ;-D
Abrazos bellos
Me gusta mucho como lo has explicado, a veces las madres vivimos la maternidad como algo tan estresante que no podemos disfrutar con plenitud de ella y el problema es que nos damos cuenta tarde, yo ya me he propuesto disfrutar de cada momento aunque hay momentos realmente difíciles de disfrutar ;)
ResponderEliminarBesotes
Me ha encantado Magia, ultimamente ando con estas cosas en la cabeza, si lo estaré haciendo bien, si le estaré "ayudando" demasiado, si el entorno es adecuado para que él pueda evolucionar a su ritmo...
ResponderEliminarY ando dandole vueltas, ya había pensado antes eso de que las madres vivamos cada una de las etapas de nuestro “desarrollo maternal” con plenitud, para poder pasar a la siguiente. Yo tuve que vivir los tres primeros meses en el hospital, y ahora siento que el peque tiene 9 meses y yo sigo necesitando tenerle mas en los brazos... como si se nos hubiera alterado el ritmo natural. No sé...
Tus palabras me han ayudado a entenderlo un poco mejor..
Gracias linda, abrazos plenos!
Besos
Mamá de una Bruja,
ResponderEliminar¡ya lo creo que hay momentos de “mamitis aguda” difíciles de disfrutar! y con otr@ pequeñuel@ en camino… ;-)
Abrazos “un poco de espacio, please!”
Hola Maria,
Creo que cuestionarnos es “normal” y útil ¡al fin y al cabo lo hacemos no solo en temas de maternidad, también en el resto de las cosas importantes en nuestra vida! nos ayuda a centrarnos y a seguir el camino que deseamos.
Si te sirve de algo creo que todas las madres lo hacemos bien… somos las madres perfectas para nuestros hijos, las mejores madres que podemos ser. Y todas somos distintas, tenemos nuestros ritmos más allá de lo “normal”. Si ahora sentís que os tocan brazos… ¡no te prives de uno solo!
Abrazos “ritmo natural” ;-)
Debería ser cómo tu dices. Por desgracia el trabajo, el estres, el cansancio... Muchas veces te impide disfrutar de tu hijo cómo quisieras. Sólo de pensar que se me acaba la baja de maternidad me entra mucha tristeza. Ojalá hubiera un plan de conciliación real.
ResponderEliminarMagia, tus reflexiones son realidad pura, matizada con tu poesia. Describis de una manera tan pura y tan apasionada, la verdad me emocionas con cada entrada!
ResponderEliminarEs tan dificil lograr encontrar ese tiempo, muchas veces por nuestra propia falta de aceptacion, otras por el afuera. Ojalá hubiera una Sociedad Protectora de la Fusion Mamá-Bebé que nos asistiera durante el puerperio, que falta que hace en esta humanidad
Mama desesperada,
ResponderEliminarLa última semana de la baja la pasé super triste, pensando que no iba a ser capaz de estar separada del peque tantas horas y sintiéndome fatal por dejarlo en casa (¡y eso que se queda con su padre!). Mira tú por dónde cuando comencé a trabajar, para sentirme conectada a el de alguna manera, comencé a leer blogs de maternidad y tuve tiempo para crear este espacio. La vida nos sorprende si vivimos plenamente lo que nos toca en cada etapa. ¡disfruta de estos días y luego… igual se aprueba una conciliación real!
Abrazos “buff, que chapa te he soltado”!
Gracias Mica,
Lo de aceptar cumplidos no lo llevo muy bien y me he quedado desbordada con los tuyos ;-)
¡me apunto a la “Sociedad Protectora de la Fusion Mamá-Bebé”! es genial, si no existe deberíamos crearla.
Abrazos de pura realidad apasionada
Sí! Kairos! Gracias, recordaba el concepto pero no la palabra ;)
ResponderEliminarMaGiA, al leerte hablando sobre las madres he pensado en todas las veces que se oye "es una etapa, ya pasará" haciendo referencia a los niños, y esta actitud es la que no nos permite disfrutar nuestras etapas como madres. Parece que siempre se está esperando a lo siguiente, cuando ande (claro, porque algunas se desloman llevandolos de las manitas), cuando hable (porque no han encontrado otra forma de comunicarse con el niño), y así sucesivamente.. En general, en esta sociedad, nunca estamos satisfechos con lo que tenemos, con lo que nos toca..y esta actitud se refleja en la maternidad. Cuanta claridad me has dado mujer mágica :) Un beso de los grandes!
ResponderEliminarCarol,
ResponderEliminarcuando me lo comentó la educadora infantil (realmente educadora maternal encubierta!) me quedé flipando… me percaté que he leído docenas de libros sobre las etapas del desarrollo infantil y ni uno solo sobre desarrollo maternal!
Intuyo que también hay unas etapas maternales (psicobiológicas) que se corresponden con las necesidades del bebé pero estamos tan ocupadas comparándo a nuestro hijo con el del vecino, viviendo hacia fuera que antes de darnos cuenta cambiamos “es una etapa, ya pasará” por “disfrútalo mucho, que pasa tan rápido que no te enteras!
Y ahí, a los 7,10,15… es cuando queremos cogerlos en brazos y amarrarlos a nuestras faldas porque a nosotras nos sobran un montón de abrazos no dados que nos duelen en el pecho
Abrazos satisfechos