lunes, 16 de enero de 2012

¡mi madre es una ecomadre!


Mi madre es una mujer creativa, sensible, culta, inteligente, autodidacta, tenaz… Mi madre es madre de tres hijas a las que ha criado con amor y dedicación, lo mejor que ha sabido y ha podido, en una ciudad extraña para ella, sin familia cercana en la que apoyarse, con pocas amigas de confianza, con un marido que pasaba días de viaje.
Soy lo que soy gracias a ella, a pesar que tengamos nuestros desencuentros la amo con todo mi corazón. Ahora, desde que soy madre, puedo verla desde otra perspectiva  e imaginar, sus desvelos, su creatividad, su paciencia para atendernos a las tres sin enloquecer en el intento.

Después de leer este artículo he descubierto que además mi madre es tremendamente avanzada para su época. ¡mi madre es una ecomadre en toda regla!
Comprobarlo por vosotr@s mism@s
-    Filosofía: No, no era una florida hippie ibicenca de la New Age y probablemente no se interesaba por las filosofías orientales (aunque desde hace años que practica el chi kung) Sin embargo tenía su particular filosofía de pensar por sí misma y ser coherente con sus elecciones sin necesidad de seguir a la manada.
Probablemente ahora llamaríamos ecologismo a lo que ella ha practicado como sentido común cuando reutilizaba las cosas, cuidaba de nuestra casa ahorrando recursos, cuando nos llevaba al monte para que disfrutáramos del aire libre, cuando fomentaba nuestro amor por los animales y cuidaba de nuestras mascotas…
-    Consumo: Tampoco se estilaba eso de los productos ecológicos, básicamente porque casi todos los productos aún eran biológicos. Cada día nos preparaba una variada y suculenta comida de tres platos, si algo sobraba se aprovechaba para elaborar otro plato. La recuerdo embotando tomates y pimientos en septiembre, recogiendo con nosotras moras y endrinas para hacer luego mermelada casera… ¡y pacharán! ;-)
Es una artista del handmade: lo mismo tapizaba una silla, que hacía un vestido, construía un terrario para mis lagartijas, bordaba una sabana para nuestras muñecas o me fabricaba un cazamariposas ¡con su velo de novia!
-    Salud: Siempre utilizó los remedios naturales: sal gorda caliente para el dolor de garganta, vahos de eucalipto para los mocos, pipas de calabaza para las lombrices, paños tibios para la fiebre… Desde bien pequeñas nos llevó al naturista, cuando solo había uno en toda la ciudad y era “una carísima extravagancia”. Ella buscó la forma de sanar el perpetuo resfriado de mi hermana al que los antibióticos habían sumado una gastroenteritis importante y lo consiguió. Y en vista del éxito seguimos visitando a nuestro naturópata de confianza hasta hoy.
-    Parto: No parió en casa, sino en el hospital y no guarda buen recuerdo del (mal)trato recibido. Quizá por eso cuando le dije que iba a parir en casa me abrazó y se alegró de corazón y ¡me pagó el parto!
-    Crianza: Me amamantó durante dos meses, lo cual en la época dorada de los biberones y  con grietas y mastitis de por medio es sin duda una lactancia prolongada.
-    Educación: Fue “madre de día” y de noche. Me educó en casa hasta los 6 años. Aún conservo recuerdos de aquella época, de la pizarra de colores, de las canciones, de los cuentos, de las mañanas con ella en la cocina. No se reincorporó al trabajo hasta que tuve 14 años y todo ese tiempo estuvo 100% pendiente de nuestra educación tanto en casa como en la escuela.

Solo dudo en aplicarle las etiquetas de clasista, adinerada y seguidora de la moda, porque mi madre es una mujer de clase media, sencilla, que ha seguido su corazón y su intuición.


Y como diría mi madre “de padres gatos, hijos michines”, vamos que resulta que yo también soy una ecomadre. Parece que he comprado el paquete completo.

Os contaré una cosa más. Sabe más el diablo por viejo que por diablo y no es la primera vez que veo como cuando emerge un cambio de conciencia y hay suficientes individuos como para que se note socialmente, aunque no tantos como para que esté socialmente aceptado, una parte de la comunidad se resiste apelando al esnobismo o a la locura transitoria.
Cuando comencé a participar en diferentes terapias y "actividades alternativas", hace más de una década, un amigo mío llego a hablar con mi padre preocupado porque me estaba metiendo en una secta ¡porque hacía yoga!. (Sí, ahora que hay un Happy Yoga en cada esquina te ríes pero no veas que dramón)
Cuando dejé de comer carne me pasé años escuchando opiniones sobre mis (supuestos) problemas de alimentación y  lo desnutrida que debía estar ¡ahora venden hamburguesas vegetales hasta en el Caprabo!
De estas unas cuantas. Y lo entiendo, porque las cosas diferentes nos chocan, los cambios de conciencia llevan su tiempo.
Yo soy la primera que me burlaba de un amigo que cultivaba germinados de alfalfa en la ventana porque no los vendían en ningún sitio, o que la primera vez que fui a ver a una amiga que había parido en su casa pensé que el embarazo la había trastornado. Ahora, cuando lo pienso me muero de la vergüenza.

Por eso ahora ya no me molesto cuando cuestionan mis creencias, sigo los dictados de mis entrañas y continúo mi camino. Como mucho me siento a esperar a los que sin duda llegarán, porque cuando se habla de las ecomadres es porque ya somos suficientes mujeres que hemos elegido una nueva manera de criar a nuestros hijos como para que se nos vea. Y me alegro por ello.
No sé si somos ecomadres, o talibanas de la teta, o esclavas de la crianza con apego, o fanáticas de la crianza corporal, o…
Yo creo que somos simplemente mujeres tremendamente afortunadas porque hemos tenido a unas madres que lucharon por nosotras para que pudiéramos vivir con comodidad material y tuviéramos la posibilidad de pensar por nosotras mismas, de sentir en libertad, de elegir nuestras opciones de vida.
Mujeres comprometidas con nuestro planeta  que deseamos criar  a nuestros hijos desde la coherencia de quienes realmente  somos, desde el respeto, la libertad, la cooperación, el amor, la autenticidad.
Realmente me dan igual los nombres. Son etiquetas. Ni están bien ni están mal, son sólo palabras necesarias para nombrar un amplio concepto. Son subjetivas. Para cada una de nosotras tienen un distinto significado desde nuestra particular visión del mundo y por lo tanto discutir por ellas me parece una pérdida de tiempo.

Lo que realmente me importa es que cada vez somos más las mujeres y los hombres que deseamos construir un mundo más amable y que creemos que esa revolución comienza en el vientre materno.
Eso es innegable, es palpable, ya está en la calle, en nuestro día a día, cada vez que vemos a una madre o un padre porteando a su bebé o amamantando en público, cada vez que en un hospital tiene en cuenta los planes de parto para reformar los paritorios, cada vez que se crea una nueva asociación de educación libre o un grupo de crianza…
Es la revolución del instinto, del piel con piel… llámala como gustes.

32 comentarios:

  1. Tienes una madre estupenda!

    Cuando ayer leía el artículo, al principio pensaba qué bien, pero luego algo me chirríaba, la forma de contarlo, de etiquetar y llegar incluso a verlo como algo estrambótico de una clase social.
    Pero es verdad que el hecho de que se hable de estas cosas quiere decir que algo están cambiando, y ese es el comienzo de lo que está por venir.
    Abrazos ecológicos!

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    1. Carol,
      Marcan como estrambótico algo que realmente forma parte de la esencia de la maternidad ¡estoy segura que tu madre es tan estupenda y tan e-co-madre como la mía! Aunque esa creatividad costurera y ese saber hacer antes se quedaba en el ámbito familiar y privado y ahora lo estamos aireando y revindicando.
      El articulo chirria por todos lados. Quizá necesitaban crear una polémica tipo “mama vaca” pero es tan tendencioso y está tan mal fundamentado que no hay como molestarse. Por ejemplo hacen hincapié en lo caro que es ser una “ecomadre” pero en ningún momento mencionan el pastizal que puedes llegarte a gastar como ingenua madre novata en cochecitos, cunas, pañales, leche de fórmula, guarderías… por no hablar de los psicólogos para aguantar la soledad y el ritmo de la vida conciliatoria… vamos, no sigo por ahí porque no voy a contarte nada que no sepas.
      Abrazos “se respira en el aire”!

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  2. Qué bonita filosofía y qué maravilla que hayas tenido una madre asi, me da gusto ver que cada vez somos más cuidando y protegiendo de esta manera.
    Abrazos!

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    1. ¡Qué bueno verte por aquí de nuevo,Isha!
      Me siento afortunada por la madre que tengo. Ahora valoro aún más sus cuidados y su dedicación. Somos parte de una tribu cada vez más grande y menos sumisa. ;-)
      Abrazos femeninos

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  3. Que madre tan fantástica! :)
    La verdad es que se está gestando una "revolución del instinto" (me encanta este nombre) aunque no sé si estos artículos contribuyen a que se nos vea más como bichos raros que como madres que creen en sus cuerpos, en sus crias, en su cuerpo... El artículo me indignó por intentar encapsular a las mujeres que pensamos así como "hippies" y ricas. Aunque es innegable que algo cambia, que las demanadas salen a la luz, que se habla de ello.
    Viva la revolución del cuerpo!
    Un abrazo!

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    1. Mireia,
      Acabé de leer el articulo con una carcajada y pensando donde narices había metido yo los millones esos que correspondían a mi condición de compradora de potitos ecológicos. ¡cuando me saqué el "carnet de ecomadre" a mí no me hicieron el ingreso bancario ni me mandaron a casa una doula de noche del alma o una madre de dia de perros! (si sabes donde reclamar házmelo saber ;-)
      En fin, lo bueno es que comenzamos a ser reconocidas, aunque de momento sea en modo caricatura.
      Abrazos revolucionarios y revoloteantes

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  4. Pues yo me indigné cuando leí el artículo porque me parecen demasiadas etiquetas. Con tu reflexión, ahora pienso que esa falta de argumentación que encontré ayer hoy solo me parece "miedo a la diferencia" y resistencia al cambio que se está produciendo. Me gusta mucho tu punto de vista, por eso te enlazo en mi entrada sobre el tema. Un abrazo!

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    1. Gracias por enlazarme Eleycia ¡me he reído mucho leyendo tu post!
      Lo que más me apena de estos artículos, es que en lugar de investigar sobre una visión emergente, caen en ridiculizar la diferencia. Es una forma fácil de captar lectores. Curioso que legas mamás blogueras seamos más sinceras y curiosas que algunos profesionales.
      Abrazos nuevas vistas!

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  5. Qué emocionante leerte!!! Yo también quiero pensar que cada vez son más mujeres y más hombres que sienten la necesidad de conectar con ellos mismos, de descubrir su esencia y de hacerla fluir.

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    1. Derya,
      Estoy convencida que ya estamos alcanzando el centésimo mono.
      Besos esenciales

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  6. Gracias Magia por tu bonita visión. A poco que miremos todos tuvimos una ecomadre :))Quizás en algún sentido ser madre no se pueda separar de esa esencia natural.
    Besos

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    1. Dara,
      ¿a que sí? ;-) Como me dice mi madre, para criar un hijo solo hace falta lo mismo que para crearlo… amor y dedicación. Esa es la esencia maternal, lo demás son envoltorios ¡y muchas veces no se diferencian tanto como parece a primera vista!
      Abrazos madres de siempre

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  7. Genial Magia, me ha gustado mucho... y me ha hecho pensar en la relación con mi madre y con mi hermana... gracias...

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    1. Maria,
      De nada! Me alegro haber despertado recuerdos ;-)
      Abrazos familiares

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  8. MaGiA, qué reflexión más sincera! Gracias por esa capacidad para transmitir y por compartir cositas tan personales también. Tú mamá es entrañable. Un Ecoabrazo!

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    1. Coco,
      Gracias por tu reconocimiento ;-) siempre intento ser sincera, aunque a veces me da pudor compartir cosas íntimas.
      Mi mamá… si no lo ha leído ya le pasaré el post, seguro que le gusta leer vuestros comentarios.
      Abrazos con ecos

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  9. Qué bonito post :) A mí, salvo que venga mal la cosa, no me pillarán pariendo en un hospital y en el que me toca por zona, ¡ni muerta!

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    1. Opiniones incorrectas
      Deseo que disfrutes de tu parto ¡es un viaje increíble!
      Abrazos de bienvenida

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  11. MaGiA, es verdad que las etiquetas son solo eso, etiquetas, y si nos quedamos ahí no veremos lo que se esconde detrás. Es cierto que todavía quedan muchos monos que despertar pero ya se huele el cambio en el ambiente. Dejemos de justificar la inconsciencia porque no ve no el que no tiene ojos sino el que no quiere ver. Y no me refiero a que todo el mundo haga lo que yo que es lo correcto, digo que empecemos a pensar lo que hacemos, por qué y para qué.

    Un besazo a tu madre!

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    1. Carol,
      En esta ocasión discrepo contigo(por fin!). ¿no te paso que cuando te quedaste embarazada de repente comenzaste a ver embarazadas por todos lados? ¡como la invasión de las barrigas andantes! porque de repente se abrió un nuevo universo ante nosotras que antes no formaba parte de nuestra realidad.
      No es por justificar la inconsciencia, creo que solo vemos las cosas para las que estamos preparada. Hay otras, las que nos quedan a la espalda, esas que los otros ven claramente que al menos yo muchas veces no me entero ni con lupa… hasta que llega el momento.
      Abrazos por y para que!

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    2. Así es MaGiA! la invasión de las barrigas andantes! jejeje si me paso, si.. pero permiteme que me explique un poco mas.. ultimamente vengo dandole vueltas, me refiero a las m(p)adres que, por ej, estivillizan, o los que obligan a comer, o los que usan el castigo, o los que usan el azote, o los que creen que tienen que frustrar a los niños desde pequeños para que aprendan.. muchas veces se les excusa con que lo hacen sin darse cuenta, sin pensar lo que hacen, desde la inconsciencia.. y a lo que digo que vengo dando vueltas es a joé, pero es que tienes un hijo (o dos o tres) empieza a pensar lo que haces con ellos! ya vale de es que no se dan cuenta! tengo la impresión de que es una postura muy comoda esta de la inconsciencia, no? Y habra circulos cerrados en los que no entre aire fresco pero se de buena tinta que para otros el problema no es ver sino no querer ver (aunque quizá este ya sea un tema de elecciones más que de in-consciencia, no?). Bueno MaGiA.. esto lo suelto en pleno proceso de reflexión del tema.. sin nada concluyente. Tu que opinas? veo un poco la sombra de la soberbia en mis palabras..

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    3. Vale, entro al trapo sin tapujos.
      Cuando veo a alguien pegar a un niño (o a un adulto)… ¡me llevan los demonios! Sinceramente me dan ganas de aplicar el mismo método y soltarle una galleta “para que aprenda”(¿¡para que aprenda que!?).
      Aunque lo hagas desde la inconsciencia opino como tú que ser padres conlleva responsabilidades y una de ellas es formarnos y capacitarnos para cumplir con el contrato sagrado que hemos adquirido al traer el mundo a nuestro hijo. La información está ahí, es cuestión de buscarla ¿no nos informamos para hacer un viaje o comprar un coche? ¡Pues que menos para criar a un hijo!
      Por otro lado, y puede que suene prepotente, en estos casos siempre me viene a la cabeza cual será la historia personal de es@ m(p)adre para que el maltrato sea la única forma que ha encontrado para relacionarse con su hijo. Realmente, por muchas justificaciones mentales que usemos para dejar a nuestro hijo llorar toda la noche, para mandarle a la soledad de la sillita de pensar, para insultarle o pegarle… creo que algo muy dentro tiene estar roto y doler un montónpara usar la violencia en lugar del amor. Tanto pavor que para asumirlo y cambiar el comportamiento hay que abrir una Caja de Pandora que ¡joè que miedo que da! Y esto lo digo por propia experiencia. Yo al menos cuando siento que va a salir un grito de mi garganta al mismo tiempo me acuerdo de los gritos que recibí y eso me duele… y me salva (a veces) de infligir el mismo dolor.
      Es duro abrir los ojos y sobre todo el alma al desamparo que (casi) todos hemos sufrido de niños, es más fácil engañarnos pensando que tuvimos una infancia perfecta (otra vez la palabrita mágica) y “que si lo hicieron conmigo y no salí tan mal”, que pararnos a asumir esa violencia, a entenderla, a perdonarla (o no) y a tratarnos a nosotros y a nuestros hijos con más amor.
      Por eso entiendo que haya gente que prefiera vivir en la inconsciencia; a priori puede parecer más cómodo a la larga es más aburrido, más triste y más empobrecedor (de nuevo, siempre hablando desde mi experiencia).
      Lo único que realmente me duele es que con esta falta de respeto y empatía los que siempre salen perdiendo, siendo los únicos inocentes, son los niños. Esa es mi única ocupación ahora, intentar que los nuestros niños se salven, no permitir que se rompan por dentro. Cómo hacerlo, no tengo ni idea, es un camino nuevo para mi, estoy como tu en plena reflexión.
      Puede que me coma mucho la cabeza con estos temas, pero es que mi piloto automático en esto de la crianza está seriamente averiado y prefiero pararme a sentirme y re-pensarme…
      Abrazos In lakesh

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  12. Yo creo que cada uno tiene que hacer lo que cree mejor para su hijo, digan lo que digan los demás. Yo también estoy a favor de criar con amor. Me encanta estar con mis hijos, cogerlos, abrazarlos y darles besos por muy "malo" que sea eso para su carácter. No soy una madre ecológica al 100%, pero, creo que lo importante no es seguir una pauta predefinida sino elegir el camino que se piensa que es el adecuado en cada momento. Siempre pensando en el bien del niño.

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    1. Comparto 100% tu opinión Madre desesperada,
      .Lo eco-lógico es encontrar el propio camino, más allá de las etiquetas y las opiniones ajenas. Por supuesto, protegiendo y respetando siempre la integridad de los niños.
      Abrazos requetelógicos ;-)

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  13. Jolín, Magia, me quito el sombrero. Me ha encantado. Cuánto interés hay en que no fluya el cambio de conciencia del que hablas, ¿verdad? Es mejor que nadie se cuestione, que nadie luche por algo mejor, que nadie hable, ni grite, ni nada de nada... Y si finalmente alguien opta por hacerlo, dejemosle en ridículo, que parezca un niño de papá que no se entera de nada, que parezca una moda pasajera...
    Suerte que con la maternidad hemos ganado mucha paciencia...
    Un beso!

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    1. Gracias Miriam,
      Ja, ja, ja… ¡tal cual lo cuentas! mejor practicar la ciencia de la paz y pasar por tontas… al menos de momento ;-)
      Abrazos nada de nada

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  14. QUe lindos recuerdos de infancia, que linda historia de tu madre =) Y es verdad que somos "las locas de las filosofias modernas" como me han dicho a mi, pero si empiezan a buscarnos un nombre, es que estamos haciendo ruido, nos estamos notando, y eso es bueno, como decis!

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    1. Hola Mica,
      Si que recuerdo mi infancia con cariño y desde que soy mamá me voy acordando de un montón de cosas más ¿a ti no te pasa?.
      Mirándolo bien al final no somos tan modernas… igual tampoco somos tan locas, ¿no?
      Abrazos ruidosos

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  15. Hermoso post Magia! Me has emocionado... bravo por nuestras madres y bravo por nosotras! Aunque lo de las etiquetas no me gusta demasiado.
    Un abrazo!

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    1. Bravo por todas las madres, Maria! ;.)
      a mi tampoco me gustan mucho las etiquetas, aunque como no encuentro la manera de evitarlas estoy intentando reconciliarme con ellas, intentando mirarlas desde la analogía que utiliza Rebeca Wild sobre las celulas que conforman el cuerpo: es necesario diferenciarnos y protegernos aunque sin aislarnos ni excluirnos. ¡ya te contaré como me va! ;-)
      Abrazos bella!
      Pdta: no sé si conoces este post de Violeta http://criarencontravia.blogspot.com/2011/02/dejemos-las-etiquetas-para-la-ropa.html .. creo que te va a gustar ;-)

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  16. me encanta el término "ecomadre" pero sobre todo los valores que ENTRAÑA,
    y una gran felicitación para la madre que te los inculcó :-)

    adelante con la unión de la consciencia maternal y ecológica!!

    siempre he creído que las madres (un poquito más que los padres, aunque sólo sea por instinto, y que no nos sirva de excusa a los padres) sois clave para el futuro de la humanidad ;-)

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