sábado, 28 de enero de 2012

¡qué viva la diferencia!

¿Conocéis a la psicóloga y escritora chilena Pilar Sordo? Yo la descubrí el otro día a través de esta conferencia y me resultó tan amena e interesante que he querido compartirla con vosotras.
De forma expresiva, divertida y franca expone las diferencias entre el pensamiento masculino y femenino, la ausencia de autoridad de los padres frente a los niños y como afecta esto en el  comportamiento de las generaciones jóvenes, la polarización de los roles, la pérdida de los valores familiares…
Si tenéis ocasión os recomiendo que veáis la charla con vuestra pareja; a nosotros a pesar de lo peliagudo del tema, a ratos se nos caían los lagrimones de la risa…



 

Os dejo un par de fragmentos que he transcrito* para ir haciendo boca, aunque lo que realmente vale la pena es escucharla.
  
…Pero la fuerza más grande en la fuerza de los resultados era bajo los treinta, donde me empiezo a encontrar con mujeres de un nivel de autosuficiencia pero monstruoso, mujeres que se aprendieron dónde está el motor de partida del auto, que dicen no necesitar a los hombres, que viven solas en departamentos piloto, que no tienen nada en el refrigerador pero ellas juran que tienen un hogar, que postulan de quedarse solas todas, porque objetivamente son tal nivel de autosuficiencia que no permiten ser conquistadas por ningún hombre. Que se les olvidaron los procesos, que están solo concentradas en los objetivos, que su tema es tener cosas, que no quieren ser madres, ejecutivas a morirse, pensando solo en ellas.
Hombres que empiezan a cocinar rico. Hombres que empiezan a llevar a los niños a los parques. Hombres que lloran, que buscan, que van a la consulta a decirme “Pili, convéncela porque quiero tener un hijo”. Mujeres que no quieren. Hombres que vienen a la consulta a decirme “Pili, me quiero casar”. Ellas no quieren. 
Me dije esta cosa es muy rara porque una cosa es la alternacia de los roles, la cual es super sana, y otra es que la cuestión se están polarizando para el revés.
Y empiezo a bajar en edad, y llego a la edad escolar y ahí me encuentro con una generación de niñitas que se viste para afearse, que solamente se colocan colores militares para verse lo más guerrilleras posibles, que no tienen ningún recato con respecto a su cuerpo… que si una las mira por detrás se ven todas iguales y además tremendamente masculinas, parecen hombres…
Con un nivel de agresividad horroroso. Que toman, fuman y garabatean más que los hombres…
Aquí pasó algo, ¿Qué hizo que los hombres se estuvieran afeminizando tanto y que las mujeres se masculinizaran? Lo primero que descubro es que la feminización de los hombres se produce como consecuencia de la masculinización femenina, por lo tanto mi pregunta entonces era ¿Por qué se masculinizaron las mujeres? Porque eso generaba el cambio de comportamiento masculino.
Y la razón es bastante patética pero bastante real. Esta generación se masculinizo bajo los treinta y cinco años, porque se cansó de escuchar a sus madres y a sus abuelas quejarse todo el santo día de ser mujeres. Porque en nuestra verbalización las mujeres no hemos parado de decir que ser mujer es un cacho. Que las mujeres estamos destinadas a sufrir, que los hombres son unos desgraciados y además son todos iguales. Que objetivamente la dueña de casa en este país cada vez que uno le pregunta ¿qué hace? ella se sigue encogiendo de hombros y diciendo “no hago nada”. Seguimos diciendo que nos enfermamos una vez al mes, que es distinto que a menstruar, ya la semana anterior andan enfermas, andamos idiotas. Eso son quince días del mes. Si yo lo proyecto a lo largo de mi vida, es la mitad de mi vida. ¿Quién va a querer parecerse a alguien que yo le digo que a partir de los trece años tiene la vida cagada? ¡La mitad!
Nosotras hemos hablado tan mal de ser mujeres, es tanto así, que las mujeres que trabajamos fuera de la casa, ni siquiera tenemos la delicadeza de decir “yo trabajo fuera de casa”, sino que decimos “yo trabajo”. ¿Y las de adentro? ¿Qué hacen? ¡Si esas también trabajan! Entonces la de adentro tiene que decir “yo trabajo dentro” para que la otra diga “yo trabajo  fuera”. Eso es un tema de solidaridad femenina que nosotras no tenemos. No tiene nada que ver los hombres en esta historia.
Esa sensación de no sentirse orgullosa de ser mujeres, de que si yo escucho a mi madre y a mi abuela quejarse toda la vida de todo lo que hace o lo que dejó de hacer, yo voy a suponer erróneamente que mi mamá y mi abuela no fueron felices. Cuando la queja no tiene nada que ver con la felicidad, porque es un mal hábito. No es un tema que refleje profundidad emocional.
Yo hice que se grabaran cincuenta mujeres, todo el día, lo que decían desde que se levantaban hasta que se acostaban. Cuando escuchamos las grabaciones en la noche, el 90% de ellas me decían “¡Qué horror! ¡Si mis hijos escuchan esto van a suponer que yo no los quiero, de todo lo que me he quejado de todo lo que hicieron en el día!”. Y por supuesto que pueden llegar a suponer eso…”


“… Nosotros no nos debiéramos poder quedar dormidos sin preguntarnos si hoy en día amamos a los que amamos lo suficiente porque insomnes nos hemos quedado todos: por cuotas impagas, por dolores, por rabia, por miedos pero ¿cuantas veces nos hemos quedado insomnes por amor? Por preguntarme  ¿yo hoy día di lo mejor de mí a todos los que amo? ¿Hice todo lo que tenía que hacer para poderle demostrar a mi señora, a mi marido, a mis hijos, a mis viejos y a la gente que para mí es importante que yo la quiero? Cosa que si yo hoy en la noche me despacho esa gente va a tener la sensación de que yo lo quise? No. Pues la respuesta a la pregunta claramente es que no hemos hecho todo eso, por eso que tenemos la sociedad que tenemos. Porque el amor no es el centro del tema y eso es algo que claramente tenemos que recuperarlo en la medida que recuperamos la familia otra vez.
Porque cuando nosotros decidimos comer en bandeja se nos olvida que con eso separamos a la familia para siempre, que nunca más nos vamos a mirar a la cara, ni que de alguna manera vamos a sentir el contacto con los otros.
Cuando de alguna manera nosotros entendamos que tenemos que volver a colocar las cosas importantes donde están y los que creemos en Dios volver a meter a Dios en nuestras casas para poder sacar las máquinas, porque entraron las máquinas y salió Dios cascando de ahí. Sí las máquinas llegaron para quedarse, pero tienen que ser administradas por nosotros y eso es voluntad. Eso es fuerza de voluntad. Eso es apagarlas en pro de la comunicación. Eso es pedirle a los niños que se suban al auto y no se van a conectar el mp3, ni van a tener dvd, sino que vamos a conversar adentro del auto.
Eso es sentarse en una mesa, que la mujer se quede al lado de su marido en vez de pensar que es más importantes que los platos están limpios en la cocina. Y que el marido venza la adicción al control remoto y tenga la capacidad de pararse e ir a ver a sus cabros a las piezas y a sentarse a conversar con ellos. Sin además sentir que es el derecho que tenemos por estar cansados. En una vida que nosotros elegimos vivir así. Uno vive lo que quiere vivir y está donde quiere estar. Y si no es así, y si no me gusta lo que tengo y lo que vivo, tengo la obligación de cambiarlo, pero esa es mi decisión. Por eso que ser feliz es un tema del alma, no tiene que ver con lo que pasa fuera.
Si nosotras las mujeres nos dejáramos de quejar, si nos empezáramos a sentir orgullosas de ser mujeres, si independiente de las funciones laborales o empresariales que nosotras tengamos entendemos que la energía femenina es tremendamente poderosa en una casa, y que si una mujer está mal nada funciona. Y eso en vez de ser un cacho es un tremendo privilegio. Que las mujeres somos vida y que desde este útero sale toda la vida que nosotras podemos irradiar en el amor. Si los hombres entendieran que tienen que empezar a hablar, y a decir lo que sienten porque si no van a perder a esas mujeres, que hoy en día tienen menos tolerancia de la que tenían antes, por lo tanto tiene que estar más preparados para ser capaces para retenerlas. Lo mismo que con sus hijos…” 

*Por favor, disculpad la puntuación y las posibles erratas.

14 comentarios:

  1. Wau! Qué interesante MaGia! A ver si encuentro un ratito para verlo!!
    Por cierto qué pequeñita se ve la letra de tu blog! (¿o soy yo?)
    Besitos!!

    Noraya
    "El Rumor de las Libélulas"

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    1. Ya me dirás que te parece, Noraya
      Gracias por avisarme de lo de las letras, cosas de trabajar siempre con pantalla grande. He cambiado el tamaño y espero que ahora sea más legible!
      Abracitotes ;-)

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  2. Sí, la conocía. Hace unos meses circuló mucho una conferencia suya por internet y me gustó muchísimo. Gracias por compartir!

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    1. De nada Yaneth! ¿me recomiendas algún otro video interesante sobre esta temática?
      Abrazos compartidos

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  3. Me ha encantado Magia, gracias por transcribir este trozo. Estoy deseando ver el vídeo entero, aunque no veo el momento.
    Me ha llegado hondo, porque yo en mi juventud también sentí ese no querer ser femenina, porque la mujer es débil. Y a veces no es necesario oir a tu madre, sino simplemente captar los mensajes que manda sin abrir la boca.
    Un besazo

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    1. Hola Carol,
      Yo fui escuchándola porque lo de sentarme 2 horas mano sobre mano como que pasó a la historia ;-D
      Es tan expresiva que da para captar muy bien todo el mensaje.
      A mi tambien me movió la mala prensa que entre todas hacemos sin darnos ni cuenta al hecho de ser mujer, cuando realmente ser mujer es un lujo.
      Abrazos y besazos

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  4. Tiene muy buena pinta!!!! Gracias magia :-)

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  5. MaGiA, todavía no he visto el video pero el texto es impactante.. y revolucionario! Solidaridad femenina! Si tenemos el poder de cambiar el comportamiento masculino modificando el nuestro imaginaos lo que puede significar cultivar esa solidaridad femenina! Que esperanzador! Gracias por compartirlo! Un besazo!

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    1. Pues lo que transcribí no llega a cinco minutos… espera a llegar a la parte en la que hablan de recuperar la autoridad paternal. ¡ya me dirás que te parece!
      Realmente no tiene pelos en la lengua y toca muchos puntos desde una mirada muy particular (y avalada por el estudio de miles de casos)
      Abrazos revolucionados

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  6. Ahora, al repasar mis blogs favoritos, acabo de darme cuenta que llegue a esta conferencia de Pilar Sordo a traves del post que publicó Covadonga la semana pasada http://criandoamando.blogspot.com/2012/01/las-relaciones-padres-hijos-pilar-sordo.html
    Cosas de naufragar en la red... ¡se dónde comienzo aunque no donde termino!
    Abrazos iniciando la semana

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  7. Yo también la había visto!! Pero será un placer volverlo a hacer!! Ésta vez, seguiré tu consejo y la miraré con mi pareja!!! Mil Gracias por compartir!!!

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  8. aii...ultimamente casi ni tengo tiempo para comentar! Pero voy a sacar un ratito para ver el video, que si viene recomendado por ti seguro que merece la pena! Un abrazo!

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  9. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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