martes, 8 de mayo de 2012

bienestar social: crónica de una muerte anunciada... y por todos nosotros consentida.

Hoy estoy indignada. Muy, muy enfadada. Avergonzada de mí misma, de la generación a la que pertenezco y de la sociedad en la que vivo y de la que formo parte.
¿Cómo hemos dejado que nos birlaran impunemente la red de bienestar social que con tanto esfuerzo han conseguido para nosotros nuestros mayores? ¿Cómo estamos permitiendo que nos esquilmen sin protestar? Y digo protestar, no rezongar por lo bajinis mientras día a día leemos en el periódico los nuevos recortes que estamos dejando que nos apliquen.
¿Cómo es posible que no salgamos a la calle a reclamar lo que es nuestro? ¿Qué digamos un basta ya tan rotundo que no haya maquillaje mediático que sea capaz de encubrir las riadas de gente en las calles, de acallar el clamor popular?
Vergüenza me da si esta situación sigue adelante y en unos años tengo que explicarle a mi hijo como permití que nos robaran el derecho a la salud, a la educación, a una red de protección social básica.

En serio, ¿somos conscientes de lo que estamos permitiendo, de lo que estamos co-creando con nuestro silencio y nuestra permisividad? Nos estamos dejando comer la tostada, que diría mi padre; nos están ninguneando, que diría mi madre; somos tontos de remate, digo yo. Porque si tonto es el que hace tonterías, creo que como generación no hay tontería más grande que permitir el derrumbe del bienestar social.
Y parece que nos importa un pimiento, que no va con nosotros, burgueses de pacotilla cómodamente instalados en nuestro silloncito Ikea, viendo las noticias en la tele de plasma de 32”, y sin movernos mucho por miedo a perder lo que tenemos (¿¡!?). Sin darnos cuenta que el bienestar público no por público cae en el limbo de “los otros” sino que es de todos y somos todos y cada uno de nosotros los que tenemos que cuidarlo y defenderlo.

No tenemos redaños, parece que la sangre se nos ha quedado congelada en las vísceras, estamos atenazados por el miedo, empequeñecidos en nuestro egoísmo, oxidados en nuestra individualidad, acomodados, aburguesados, infantilizados. Esperando que alguien, otro, nos saque las castañas del fuego, que venga a salvarnos, que arregle las cosas… ¡ Y así nos va!
Culpando al otro, al gobierno, como si el gobierno fuera un ente que aparece de la nada en lugar de la representación que nosotros como ciudadanos de este país hemos elegido para liderarnos. ¡Por favor, comencemos a portarnos como adultos, asumamos nuestra parte de responsabilidad en toda la situación mundial, recuperemos nuestra voz y nuestro poder y hagamos valer nuestros derechos y necesidades!

Llevo 24 años trabajando y durante todo este tiempo he aportado una parte de mi sueldo para contribuir a una sociedad más solidaria.
Y aunque ese dinerito me hubiera venido muy bien para mis cositas, realmente he contribuido de buen grado. Porque aunque afortunadamente no he necesitado recurrir a la sanidad publica para nada importante, quiero pensar que si algún día enfermo tendré la mejor atención posible, y solo tendré que pensar en recuperarme, no en como pagar las facturas. Quiero creer que aunque no esté en absoluto de acuerdo con el modelo educativo, mi hijo tendrá acceso a una educación y podrá disponer de los recursos necesarios para formarse según sus deseos y habilidades. Quiero tener la tranquilidad de saber que si por cualquier motivo me quedo sin trabajo, podré pagar el alquiler y la comida mientras encuentro otro.
Porque deseo vivir en una sociedad lo más justa e igualitaria posible, en la que cualquiera, independientemente de edad, sexo, raza, religión, clase social esté mínimamente amparada cuando la vida le presente su lado amargo.

Por fortuna en estos últimos 50 años hemos conseguido mejorar nuestra calidad de vida. Por desgracia en el camino nos hemos olvidado que hace tan solo unas décadas la salud y la educación eran cosas de ricos, que los derechos de los trabajadores ¡ah, espera, que los trabajadores no teníamos derechos!
Nos hemos acostumbrado a disponer libremente de una sanidad de calidad, de unos recursos académicos al alcance de todos que los damos por sentados, sin valorarlos en su justa medida.
Y no es por ponerme trágica, ojalá me equivoque de medio a medio y en breve no nos veamos obligadas a elegir entre comer y pagar la factura del medico de nuestro hijo, o tengamos que elegir a cual de nuestros hijos les pagamos los estudios o…
Y no, no exagero porque ahí es hacia donde vamos como no movamos el culo ya y tomemos las riendas de nuestra vida de una vez por todas.
Y ojo, que en temas socio-políticos y económicos no soy especialmente clarividente, pero soy curiosa y me gusta informarme por varias vías de lo que sucede en el mundo. Y aún a riesgo que me tachéis de cospiranóica todo lo que está pasando ahora, y todo lo que probablemente va a suceder en España y en Europa y en el mundo en las próximas décadas, está contado  con pelos y señales desde hace años en documentales como “La doctrina del Shock”, “Zeitgeist” o cualquiera de los documentales de Michael Moore (si queréis haceros una idea de lo que es vivir con una sanidad privatizada os recomiendo encarecidamente “Sicko”)  por citar solo unas pocas de las fuentes más conocidas.

Si en algo te está removiendo estoy que escribo y te está entrando el gusanillo de salir del letargo y poner tu granito de arena para  cambiar esta situación,  te diré que ya somos dos. Y no, yo tampoco se muy bien que hacer, yo también me siento sobrepasada e impotente, pero sé que ya no puedo permanecer más tiempo callada e inmóvil.
Se me ocurre que podemos empezar por reconocer el poder de nuestra voz, salir a la calle, unirnos a las manifestaciones de diferentes colectivos para salvaguardar nuestros derechos, en lugar de quedarnos en casa pensando que la educación es cosa de maestros y la sanidad es un tema de los médicos.
Y si nuestros dirigentes no nos escuchan y siguen escudándose en el fantasma de la crisis para desposeernos de nuestros derechos básicos, si siguen recortando de temas vitales para la mayoría de la población mientras despilfarran nuestros recursos llenando bolsillos privados, siempre podemos elegir otros representantes que nos lideren.
Desde luego como no vamos a conseguir nada es quedándonos quietos y callados. Entre todas podemos encontrar la manera de salir de este atolladero y recuperar un estado de bienestar como primer paso para un retorno a una sociedad matrística.

¿Te atreves a hablar ahora o prefieres callar para siempre?

15 comentarios:

  1. Estoy igual que tu, estoy impactada de la pasividad de la gente mientras les quitan sus derechos. Mis padres, que ahora son mayores y saben lo que significó llegar a esos derechos ven como en poco tiempo todo se derrumba, y nadie hace nada. Y yo, como madre y minusvalida, veo un futuro social muy negro si no abrimos los ojos y despertamos. Estoy plenamente de acuerdo con todo lo que has escrito.

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    1. Hola Linxiao!
      Yo aún recuerdo las manifestaciones de los 70 y los debates acalorados de mis padres y sus amigos cuando se reunía toda la cuadrilla los fines de semana a jugar la partida con todos los niños zascandileando en vuelta.
      Por cierto, se reunían ilegalmente porque en los 70, juntarse más de 3 personas sin expreso permiso de la autoridad era ilegal, que estas cosas que ahora nos parecen tan obvias y tan absurdas son libertades recientemente conseguidas.
      Quizá por conservar todos estos recuerdos me indigna tanto ver como estamos dejando escapar entre los dedos una forma de vida, que si bien dista mucho de ser la que me gustaría, es en muchos aspectos un lujo.
      Abrazos de bienvenida

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  2. Completamente de acuerdo con todo lo que has dicho.
    ¿Me das permiso para compartirlo en mi blog?

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    1. Por supuesto, compartelo dónde gustes! de eso justamente se trata de hacer oir nuestro desacuerdo y movilizarnos para impulsar un cambio.
      Abrazos entre tod@s

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    2. Muchas gracias! Compartido queda:
      http://tresamoresyunmillondeaficiones.blogspot.com.es/2012/05/bienestar-social-cronica-de-una-muerte.html
      Un abrazo.

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  3. Wow, MaGiA, me siento contagiada por tu ímpetu, sabiendo que nace de la misma indignación que vivimos muchas y muchos. Como te comenté esta mañana creo que lo que están logrando poco a poco es que asumamos que esto va a ser así y, de este modo, ya es una realidad porque nos vamos resignando a ello antes de que haya llegado. Nos ganan terreno. Se están tocando pilares básicos, sanidad, educación y derechos del trabajador, tratando de ajustarnos a modelos que no se corresponden con la realidad española, ahondando las diferencias...

    Precisamente estamos enganchados a una serie americana que tiene de fondo una fuerte crítica al modelo estadounidense de sanidad privada. Y siempre pienso, esto es descabellado pero ¿qué podríamos hacer si nos viésemos en su situación? ¿Cómo pagar un tratamiento largo y caro en el que se nos va la vida?... Pues eso, la bolsa o la vida, como los bandoleros pero con traje y corbata...
    Besos luchadores y gracias por este texto!

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    1. Hola Coco,
      Fue precisamente el texto que compartiste el lunes en el Facebook el que colmó mi vaso.
      Estamos absolutamente aborregados. Y no es porque si, llevamos 10 años mamando el miedo gota a gota, sometiéndonos a decisiones ajenas tremendamente costosas y ahora creemos que no podemos hacer nada al respecto. ¡y es una falacia! ¡somos millones de españoles los que no estamos deacuerdo!... ¡millones! ¿en serio no podemos producir un cambio social si todos manifestamos nuestro desacuerdo? Ainsss ¡es que no me cabe en la cabeza!
      (en realidad llevamos toda la vida aborregados, ya se han encargado con la educación de que nos creamos incapaces de actuar según nuestros propios impulsos, pero este es otro tema)
      Sobre la sanidad, no se si has visto “Sicko” pero es escalofriante. ¿imaginas tener la desgracia de amputarte los dedos de una mano y tener que elegir cual de ellos te reimplantas porque no puedes pagar más que 2 de 4?
      Y no es sensacionalismo. Yo he vivido en USA y doy fe que ponerse enfermo es un drama familiar y que ir a la universidad un lujo que no todos pueden permitirse por mucho que lo deseen o muy dotados que estén para el estudio.
      Abrazos luchadores

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  4. Siempre he dicho que estamos en el país de los quejicas, pero ahí queda la cosa porque luego no se hace nada de nada.
    Estoy contigo y me ha gustado mucho tu claridad y sinceridad. Somos tan cobardes... y así nos va.
    Creo que debemos hacer algo ya, pero hacerlo de verdad, aunque no se muy bien qué.
    Abrazos luchadores

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    1. Carol,
      Fíjate que lo de quejicas lo estaba pensando al escribir, porque muchos nos quejamos de lo que está sucediendo pero luego, a la hora de ir a las movilizaciones, ya ni hablo de tomar las riendas y organizar protestas propias, nos quedamos en casita… ¡quejándonos igualmente!
      Si seguimos con esa actitud nos merecemos todo lo que se nos va a venir encima. Ademas así podremos quejarnos aún más, que es lo que nos gusta…
      Yo tampoco sé muy bien que hacer, de momento se me ocurre empezar a hablar del tema, visibilizarlo todo lo que esté a mi alcance, y acudir a las manifestaciones por la educación y la sanidad que están programadas.
      Abrazos luchadores

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  5. Yo también estoy indignada, pero en el trabajo me tapan la boca con las teorías de "Son lentejas..." y "Hay muchas personas que matarian por tu puesto". Lo malo es que necesito el dinero.

    Por otra parte con la salud y la educación se me llevan los demonios. Si recortan sus astronómicos sueldos se ahorraría más grrrrrr

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  6. Yo ya he perdido la cuenta de huelgas y manifestaciones a las que he asistido desde septiembre. Veo en mis compañeros día a día esa pasividad de la que hablas y me hierve la sangre. Les están quitando derechos y no son capaces ni de protestar, sólo por lo "bajinis" como dices. Pero las generaciones siguientes vienen aún más conformistas, más "rebaño de ovejas", es desesperanzador.
    No nos damos cuenta de que juntos podemos cambiar el mundo. Sólo hay que unirse.

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  7. Anónimo9/5/12

    Y qué hacemos? Donde nos concentramos? Cuando? Yo estoy dispuesta a hacerlo sin problemas, pero no le veo utilidad, por lo menos hasta ahora no la ha tenido.

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  8. Impresionante post, impresionante tu fuerza y las verdades que cuentas. Gracias por contagiarme ese espíritu!

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  9. Impresionante post, impresionante tu fuerza y las verdades que cuentas. Gracias por contagiarme ese espíritu!

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  10. Impresionante post, impresionante tu fuerza y las verdades que cuentas. Gracias por contagiarme ese espíritu!

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