sábado, 7 de julio de 2012

Maternar desde la esencia.

Cuando estaba embarazada, sobre todo hacia el final, había momentos en los que me asaltaban las dudas y las inseguridades sobre mis futuras capacidades como madre. Me resultaba muy difícil imaginarme como madre real de un bebé real de esos que comen, lloran y cagan.
Me preguntaba en que consistía exactamente eso de ser madre y si sería capaz de hacerlo. Me parecía una gran responsabilidad y me asustaba no “estar a la altura”. Deseaba por encima de todo ser una “buena madre”. ¡ingenua de mi que todavía creía que existían las “buenas madres”!
Ahora me río al pensarlo pero en aquel momento realmente me agobiaban seriamente cuestiones prácticas ¿Cómo narices cambiaré un pañal sin acabar de mierda hasta las orejas? ¿Cómo lo cogeré sin que se me resbale? ¿Cómo bañaré al bebé sin ahogarlo? ¿Cómo sabré si llora de hambre, de frio, de sueño?...
Y yo pensaba ¡pero en que lío me he metido! si no tengo ni idea de cómo cambiar un pañal a un bebé ¿como voy a ser capaz de educar a un niño (¡ingenua de mi que aún pensaba que a los niños había que educarlos!)?
Sí, me sentía torpe y superada, hablando en plata acojonada.
Un día una paciente amiga, madre de dos niñas, a la que cosía a preguntas me dio una respuesta que me ha servido hasta hoy:
“Tranquila, cuando llegue el momento sabrás hacerlo, es fácil, es natural: se es madre exactamente como se es persona”

Hoy, 18 meses después, solo haría una matización, somos madres como somos personas en esencia.
Realmente no hay nada que hacer para ser madre, porque madre se es de la misma manera que se es persona y se es mujer.
Por eso cualquier consejo, método, tendencia  que venga dictada desde el exterior, sea del corte que sea, acaba causándonos mas confusión, dolor, culpabilidad si no está en consonancia con nuestra manera de ser. La crianza no es cuestión de voluntad sino de conciencia. Lo único que podemos hacer para “educar” a nuestros hijos es educarnos a nosotras mismas... ¡y disfrutar del camino!

20 comentarios:

  1. A mi también me agobiaba el tema de la educación, el ser capaz de dejarles crecer sin que adqirieran mis miedos. En un aspecto ha sido más fácil de lo que yo pensaba, pero tienes razón en lo de educarnos a nosotras mismas y eso, de vez en cuando, me cuesta.
    Bonita reflexión. Feliz fin de semana.
    Besos!

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    1. ja,ja,ja... ya te digo que cuesta! creo que somos varias las que nos agobiabamos con lo que finalmente ha resultado ser lo más fácil, y hemos descubierto despues lo más complicado, no?
      Feliz semana!

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  2. Gran consejo Magia!! No sé cómo será, ni sé qué sentiré o pensaré. Sólo sé que intentaré confiar en mí, en mi instinto y en mi bebé.

    Un beso

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    1. uy, nada de consejos, mamá colibrí, tan solo una reflexión totalmente personal... ;-)
      Abrazos confiantes!

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  3. Estoy de acuerdo contigo! En mi caso creo que lo que más trabajé fue el romper con dictámenes impuestos y roles asociados a la maternidad que yo tenia des de mi infancia. Sólo así pude gozar de mi embarazo como yo realmente quise y gozar de la maternidad de igual forma. Y cada vez que leo algo que me fascina es porque en el fondo forma parte de mi esencia escondida! :)

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    1. "cada vez que leo algo que me fascina es porque en el fondo forma parte de mi esencia escondida!"... me ha encantado esta frase, Mireia.
      Al leerla me ha venido a la cabeza que toda la fascinación que siento con la crianza tiene que ver con estar redescubriendo mi esencia ;-)
      Abrazos gozosos

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  4. MaGiA, hace unos días andaba pensando en todo esto.. pensaba que, ya no para criar a un niño, sino para tratar con niños, no es necesario saber nada sobre "el mundo infantil", lo que hace falta es situarse en este mundo en una posición desde la que podamos escuchar a los demás, sin dejar de escucharnos a nosotros mismos, de tal forma que reconozcamos cada voz de nuestro interior que necesite interponerse entre nosotros y el otro para atenderla y estar de nuevo en dispsición de escuchar "libremente. Bueno.. ya se que ésto casi sería la iluminación.. así que bastaría con tenerlo como el ideal a alcanzar aunque no lleguemos nunca. Uy que rollo! Besos!

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    1. Tal cual, Carol! aunque no creo que haga falta estar iluminado. De hecho, hay personas que “atraen” a los niños (y a los adultos) precisamente por esa libertad y esa frescura para estar sin más artificios.
      Son avis raris, aunque haberlas haylas.
      Abrazos ideales ;-)

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  5. Cuanta razón tienes.
    Me ha gustado mucho la frase de tu amiga, pero también me ha gustado, porque es lo que siento, que "educándonos" nosotras "educamos" a nuestros hijos.
    Por eso creo que hay que ser fiel a nuestros instintos y a nuestro sentir, y para ellos tenemos que permitirnos conocernos y abrirnos a nosotras mismas.
    Un abrazo

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    1. Carol, ¿Te acuerdas que un día comenté en tu blog como a pesar de mi voluntad de introducir la comida según el BWL había fracasado estrepitosamente… ¡básicamente porque mi hijo hacía exactamente lo mismo que yo y se estaba convirtiendo en un comistrajas! Para que aprendiera unos hábitos alimenticios saludables he tenido que comenzar por recuperar los míos y aplicarme el cuento.
      Quizá en estos temas prágmáticos sea más fácil de ver que en asuntos emocionales. Aunque yo estoy convencida que funciona igual.
      Abrazos educando

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    2. Lo recuerdo y lo entiendo y comparto. Porque son esponjitas, somos su espejo, y de nosotros depende el reflejo que les damos.
      Besitos

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    3. linda, más que linda! ;-)

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  6. Uf! Yo lo pasé fatal cuando nació mi primer hijo. Me siento muy identificada con tu post. Cuanod nació Iván agradecí los consejos y sólo seguí los que casaban con mi forma de pensar. Me fue mucho mejor y ofendí al mismo número de personas jaja

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    1. ja,ja,ja! siii… ya que no se puede contentar a todo el mundo, mejor estar nosotras felices.
      Abrazos “no ofende quien quiere”!

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  7. Ay Magia me encanta! Creo que es algo que se debe empezar a pensar cuando los bebés empiezan a ganar autonomía... entonces sale nuestra personalidad y genuina forma de maternar... gracias por compartir desde ahí, con tu permiso lo comparto!!
    Besosssss!!!

    Noraya
    "El Rumor de las Libélulas"

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    1. Gracias por compartirlo Noraya!
      sí, en cuanto empiezan a ser más ellos y menos nosotras el cuento cambia que no veas ;-)( o al menos así fue para mí)
      Abrazotes!

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  8. Magia, a mi me picoteaba la cabeza la idea de mandarme errores garrafales que pudieran sonarle la vida... hasta que me di cuenta que ese tipo de errores (los que te complican la vida)siempre están acompañados de la duda por parte de los hijos de si son amados... por eso, me tranquilizó proponerme que el peque siempre se sepa amado, más allá de mis errores, más allá de mis limitaciones de madre primeriza :)

    Besos enormes.. siempre es tan lindo leerte!
    Flor

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    1. ¡Que regalo de comentario Flor!
      Me lo quedo para días bajos ;-)
      Abrazos amorosos

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  9. ¡Qué cierto es esto que cuentas! Yo también lo viví así, cuando me quedé embarazada ni siquiera sabía a ciencia cierta si los bebés tenían dientes al nacer, y nunca había tocado un bebé antes (todos los que veía me daban un miedo atroz). Pero cuando me encontré con mi bebé en brazos, supe perfectamente todo lo que tenía que hacer, me convertí en loba.

    Tengo un reto para ti en mi blog, seguro que te gusta!: http://bebesyespecias.wordpress.com/2012/07/11/la-vida-es-mas-fuerte-que-el-cemento/

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    1. ja,ja,ja! A mí, que coger un bebé era sesión de masajista garantizada para quitar las contracturas, fue ver a nené y acoplarle prefectamente a mi cuerpo. Y ahora que te lo oigo decir... ¡yo tampoco tenía muy claro lo de los dientes! ;-)
      Gracias por la invitación, Lara.
      Abrazos de vida más fuerte que el cemento!

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