miércoles, 11 de julio de 2012

una palmadita en los dedos


¡Perpleja! Perpleja me encuentro con el comentario de una madre que defiende dar "una palmadita en los dedos" que seguir dialogando para que su hijo no toque el enchufe.
Más perpleja aun cuando descubro que esa madre también es educadora en una escuela infantil.
Un golpe es un golpe y no hace falta poner el ojo morado para que duela en el alma.
Un golpe es un golpe y puede que "aprenda" a no tocar el enchufe, y puede que también aprenda que pegar es una manera legítima de conseguir lo que deseas.
Y me da igual sonar radical. Basta de vendas, basta de excusas. La violencia es violencia. Los gritos, los insultos, las amenazas, las palmaditas son violencia.
Banalizar comportamientos que no toleraríamos entre adultos porque se dirijan a niños es violencia.
Yo prefiero seguir dialogando aunque sea mil veces más agotador. Porque confío en que los niños son capaces de entender las cosas, porque hay muchas vías para educar respetando la integridad del niño, porque me parece incoherente mal-tratar a un niño y luego exigirle que a su vez no pegue e insulte a otros niños y a otros adultos.

*No contextualizo el texto porque no es mi intención personalizar. Este es uno de los muchos comentarios que veo y oigo cada día restándole importancia al castigo físico o emocional en los niños. Es ese laissez faire el que me pre-ocupa.

15 comentarios:

  1. Cuanto camino nos queda por recorrer hasta que todo el mundo se escandalice cada vez que se maltrata a un niño. Gracias por tu granito de arena.

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    1. De nada Esther!
      Tu ya sabes de donde ha salido este post-comentario...
      Abrazos caminantes

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  2. Estoy contigo.
    Lo más fácil es descargar nuestra frustración en el golpe, pero acaso nos atreveríamos a hacer eso con un adulto? Y lo peor es que está tan aceptado... Un niño pequeño se merece el mismo respeto que otro adulto, no abusemos de su confianza, porque terminaremos por minarla.
    Un abrazo

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    1. confianza...
      Vas a flipar, Carol; en una ocasión, ante un error, una antigua jefa me "plantó un sello en la frente".
      La verdad, yo que soy de sangre caliente no sé como no le devolví un guantazo, que fue lo primero que sentí. Me alegro de no haber entrado en el juego. En su lugar le dije que Nunca Jamás se le ocurriera tocarme si no queríale pusiera una denuncia por agresión. Según ella soy una exagerada...
      Si eso me lo hizo a mi, una adulta de treintaytantos con la que tenía una relaación laboral y "de confianza"... ¿qué hará con sus hijos? Y lo peor, ¿qué herramientas tienen sus hijos para defenderse ante sus agresiones?
      Por cierto, dejé el empleo.
      Abrazos Confiantes

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  3. Totalmente de acuerdo, la violencia es violencia, y el pegar es pegar ya sea fuerte o flojo... Es alucinante la cantidad de casos que se dan en nuestro entorno tambien. Ayer un nene le dio, sin querer, un balonazo a Abril, la madre me pidio disculpas, le dije q no pasaba nada, que son cosas de niños, pues se fue para el crio (que tendría 6 años) y le dio varios golpes en el brazo...

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    1. Hola María!
      ahí les he visto, predicando con el ejemplo... ¡ainss!
      Abrazotes ;-)

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  4. Totalmente de acuerdo. No podemos consentir con los niños comportamientos que no toleraríamos en los adultos. No podemos pedirle que no pegue si nosotros lo hacemos.
    ¡Gracias por la reflexión!

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    1. si algo estoy aprendiendo con la maternidad es que ¡la coherencia es un dificil arte my friend! ;-)
      Abrazos tolerantes

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  5. Totalmente de acuerdo con lo que dices en tu post, hace cosa de un mes escribí uno sobre lo mismo en mi blog. Por suerte cada vez somos más los que decidimos criar con amor y respeto!!!! Un saludo

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    1. He leído tu post y estoy totalmente deacuerdo...
      Por cierto, un blog precioso el tuyo ;-)
      Abrazos encuentro!

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  6. Tienes un premio en mi blog

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  7. Como bien dices en este mundo solo hay cabida para las prisas y las malas formas... para lo inmediato.... triste realidad y un dolor infinito que como bien dices se lleva dentro del alma infantil.

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    1. Ya, Derya, se nos queda el alma llena de cachetes...
      Abrazos con tiempo

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  8. NUNCA la violencia puede tener justificación. A veces los niños nos sorprenden comprendiendo las cosas antes que un adulto, su mente no está dañada por la artificiosidad de nuestro mundo. Otras sólo necesitan de nuestra paciencia, nuestro ejemplo y tiempo.

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